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Consejos para quitarse la goma
Consejos para quitarse la goma
Fotograma de The Hangover. Warner Bros.

Yo les dejo mi experiencia para soslayar gomas atroces

     

Hay organismos privilegiados que no sufren de goma (resaca en nica) después de una borrachera. Bienaventurados sean ellos, porque no necesitarán la misericordia de una sopa al día siguiente.

Para hablar de gomas hay que partir de un punto esencial: Hay gomas de gomas. Diferentes índoles que tienen que ver con varios factores. Por ejemplo, qué tomaste (y qué cantidad), qué comiste, y, fundamental, cuánto dormiste.

Cuando empecé en estas andanzas, la goma no era una preocupación. Con el paso de los años, la resaca se vuelve un compañero incómodo cuando caemos en el exceso. En especial –insisto– cuando el desvelo pesa mucho en la ecuación de la fiesta.

Si usted se pasa de cervezas (más de 10), es probable que la destrucción no sea estrepitosa (¡cuidado con la Victoria Clásica!). Puede amanecer con leves arcadas al lavarse los dientes, y una sensación de intranquilidad que se evapora con un desayuno. La comida con goma no siempre es aconsejable. Partiendo de la premisa original del blog, depende de la goma.

Plan recuperación con una michelada 🍺🍺😥😥

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Hay gomas que nos dan por comer. Por comer desaforadamente. El hambre que nos invade es voraz. El cuerpo necesita reponer energías. Así que coma, pero por favor, si es domingo, evite el nacatamal. No querrá experimentar el resto del día reflujo. Hay otras gomas donde solo el olor de los alimentos nos provoca vómito. No sé qué explicación médica-científica tenga esto, pero la idea de este blog es contar cómo salir de esos aprietos basado en la experiencia personal. Estas gomas sin hambre son las peores. Tumbado en la cama, sudando, y apenas pudiendo ingerir agua.

Aunque le de asco, beba agua. Mucha agua. No agarre vara con eso de beber leche. El estómago no la tolera. Aunque sienta rica el agua helada, beba agua al tiempo. Después de mediodía, cuando ya pueda salir de la cama, búsquese un Gatorade (o suero de bolsita) para reponer los electrolitos perdidos al orinar.

Estas gomas providenciales siempre son producto de un error de típico borracho. El pecado: mezclar más de dos alcoholes. Es probable que si se bebe tres cervecitas para “hacer camita”, y después se lance al ron o al Vodka, amanezca nítido. Pero cuando arrancamos con cervecitas, pasamos al ron, el ron se acaba, y volvemos a la cervecita hasta la madrugada, fijo que amanecerá agrietado.

Suelo compartir mucho con personas mayores (tíos, abuelos), y escucho algunos de sus consejos para evitar la resaca. El más repetido es que el whisky y el vodka no dan goma. Otro, que por cada dos tragos de alcohol o cerveza, un vaso de agua. El problema de esto es que hay que tener un baño a la par. Es incómoda la “meona”.

La vida es dura 😊

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Yo les dejo mi experiencia para soslayar gomas atroces. Antes de tomar coma, pero que no sea pesado. Algo ligero. Si no ceno y en la tertulias hay bocadillo, no se atipuje de ellos. Recuerde que las vomitadas son algo desagradable. No mezcle, menos con vino. El vino desmedido asegura una goma peligrosísima, que se libra en la cabeza, en cada sentido. ¡Ufff, qué feo! Compórtese, o es vino o es vino. Este elixir de uvas no lo revuelva con cereales de malta o licores de caña de azúcar. A lo sumo, vino y champán.

Si está borracho después de la fiesta, no vaya a comer a lo bestia. Dé un bocadito si no comió. Las Maruchan –si no hay nada para comer– son una opción de último recurso. Usualmente, solo me tomo el caldo instantáneo para relajar el estómago. En este momento beba mucha agua. Si es posible, llévese un litro o un pichel a la par de la cama.

Pero si todas estas precauciones no le funcionan y amanece tembloroso, le comparto algunas recomendaciones que no me fallan. Duerma suficiente. Beba agua. Si hay dolor de cabeza, pruebe con este brebaje: Soda blanca, limón, sal y dos Alka-Seltzer (de la normal). Vuelva a dormir. Almuerce relajado. Si es una sopa, has sido bendito. Que sea de res. Evitar las verduras, tomar el caldo y comer la carne, la proteína que necesitamos en ese momento.

En realidad no hay una fórmula precisa para enfrentar las gomas. Ya hemos dicho que son diversas, y dependen de las circunstancias y los organismos. Hablamos de goma en esta entrada de ¡Otra, por favor! porque se avecina una temporada fantástica: Semana Santa. Si uno va al mar, no hay tiempo para estos remedios. Allí suelo cumplir una máxima de mi pueblo: La goma se quita con lo mismo que se las puso: Una cerveza bien helada, pero que no sea de lata.

Una de mis recetas preferidas para esos días de combate es comprar un mix de Bloody Mary, un par de gotitas de chile Tabasco, limón, hielo y cerveza. Allí uno se repone para seguirle dando. Preparados para lo que se viene, la próxima semana le entraremos de lleno a las vacaciones de verano.