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La revolución digital en la industria

La digitalización de la sociedad es irreversible, y en las industrias está lejos de ser una excepción

     

La tecnología lo está cambiando todo, y la industria no es una excepción a esta transformación. El Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) es sin duda el principal motor del cambio, debido a la creciente posibilidad de medir más y más variables y procesos. Hoy les voy contar los pilares sobre los que está ocurriendo este cambio.

En primer lugar, la evolución de los sensores es astronómica, permitiendo conectar y medir casi cualquier variable como humedad, temperatura, cantidad de luz visible, presión, aceleración, proximidad y obstáculos, campo magnético, ultrasonidos o rayos infrarrojos, por mencionar algunos. En el campo de la salud, se miden variables cardíacas en tiempo real, la glucosa en la sangre, y muchos otros indicadores del cuerpo humano. El desarrollo de los microsensores, con  menor consumo de energía y funcionalidades, hacen que su uso se haya propagado a ámbitos residenciales, industriales y personales. Por ejemplo, un móvil promedio hoy día lleva 18 sensores, y se encuentran más de 100 en un vehículo de gama alta. Ya que es prácticamente factible medir cualquier variable, el reto en el desarrollo de los sensores es prolongar su autonomía sin baterías (o directamente hacerlos autosuficientes), y su vida útil.

Una vez se obtienen los datos con sensores, es imprescindible tener las comunicaciones y tecnología de la información para transmitir y almacenar estas cantidades impresionantes de datos. Lo primero a tener en cuenta para la comunicación es contar con movilidad, dado que rara vez el objeto a medir está estático. Redes LTE, punto-multipunto y similares son capaces de dar la movilidad necesaria aunque aún deben evolucionar, dado que no estan listas para grandes cantidades de sensores. Por ejemplo, el reto de las redes LTE para soportar el despliegue del IoT está más orientado a la cantidad de sesiones de datos simultáneas que debe soportar en lugar del ancho de banda dedicado a cada una. Así como las redes IP deben migrar a la versión IPV6, en virtud de la cantidad de cosas que estarán conectadas.

En el caso de los medios de almacenamiento de la información, la llamada Nube (Cloud) es la tecnología ideal para soportar el crecimiento del IoT en virtud de la seguridad, respaldo y flexibilidad que tiene para el manejo de la información.

Una vez almacenados los datos, una nueva analítica llamada Big Data se hace necesaria, dado que esta gran cantidad de volumen de datos es imposible de procesar con los métodos clásicos. Esta Big Data consiste en poder analizar en tiempo real enormes volúmenes de datos, tanto estructurados como desestructurados, generados por los sensores que alimentan la plataforma. Es tan importante esta nueva analítica, que las empresas están aumentando significativamente su inversion en ella, a fin de poder adaptarse al contexto competitivo. Asimismo, las empresas que llevan la delantera están invirtiendo no solo en analítica de correlación de eventos, sino también en la predicción de comportamientos basados en datos, lo que denominan el “Machine Learning”, y el concepto de Deep Learning en el que se espera que las máquinas puedan realizar el proceso de aprendizaje de extremo a extremo.

Finalmente, el último desarrollo tecnológico que estará impactando a las empresas es la fabricación personalizada desde plataformas digitales. La cara más visible en la actualidad son las impresiones 3D, pero en breve veremos cada vez más fabricación individualizada.

Los conceptos de Inteligencia Artificial, aprendizaje por máquinas, y ambientes inteligentes no son nuevos, han estado presentes desde hace unos 30 años, no obstante, hasta ahora no habían tenido un ecosistema de almacenamiento y procesamiento de la información, de sensores disponibles y autónomos, de movilidad, y las capacidades analíticas necesarias para mostrar su potencial en la contribución a mejoras de procesos y de calidad de vida.

La digitalización de la sociedad es irreversible, y en las industrias está lejos de ser una excepción.