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¿Pueden casarse las parejas del mismo sexo? Tema se discute por primera vez en un congreso en América Latina
Pueden casarse las parejas del mismo sexo

Expertos de la región se encuentran en San José, para exponer sobre importancia de reconocer el derecho al matrimonio de las personas de la comunidad LGBTI

     

En Argentina, Colombia, Uruguay, Brasil y algunos estados de México el matrimonio igualitario ya es una realidad. Chile y Ecuador han reconocido las uniones civiles entre personas de mismo sexo. ¿Qué hay del resto de países latinoamericanos? La urgencia porque el matrimonio igualitario llegue a otras naciones del continente para que sus poblaciones vivan en mayores condiciones de igualdad, es el objetivo detrás del Congreso de Matrimonio Civil Igualitario, celebrado en Costa Rica y en el que 54 invitados de 17 nacionalidades exponen sobre temas como familia, el rol de las empresas en los derechos humanos, ¿por qué importa el matrimonio?, dificultades para alcanzar el matrimonio igualitario y cómo lograrlo.

Al congreso ha llegado Evan Wolfson, conocido como el padrino del matrimonio igualitario y fundador de la campaña Freedom to Marry que consiguió en junio de 2015 el matrimonio igualitario en Estados Unidos, tras 32 años de lucha. Wolfson dijo que hoy son mil millones de personas (el 15% de la población mundial) las que viven en los 24 países en seis continentes, donde el matrimonio igualitario es una realidad y que 70% de la población total en Latinoamérica vive en un país donde existe la libertad para casarse (tomando en cuenta que algunos sitios donde es permitido son altamente densamente poblados). Sin embargo, falta aún visibilizar la conversación en el resto de países de la región. “La libertad para casarse es un derecho humano universal; las personas homosexuales son humanos, por tanto, los derechos humanos pertenecen a todos”, expresó Wolfson.

A la inauguración de la serie de ponencias asistieron representantes de las embajadas de Estados Unidos, Canadá, Reino de Países Bajos y de la Confederación Suiza, así como la representante de Naciones Unidas en Costa Rica, Alice Shackelford, quien manifestó que el mensaje de este congreso es que el trabajo conjunto puede lograr un cambio.

“Claramente estamos hablando de derechos humanos. Derechos humanos no se pueden dividir, no se puede elegir, no se puede decir ʻesto me gusta o esto no me gustaʼ y esto es una lucha interna de la base de críticos de todos estos movimientos conservadores que estamos escuchando y están mirando los derechos humanos como algo que se puede dividir, que se puede elegir (…) El principio de igualdad y no discriminación es la razón por la que estamos aquí”, agregó.

El congreso, que se lleva a cabo del 8 al 11 de noviembre, ha sido la plataforma para hablar sobre las perspectivas de las familias homoparentales (familias formadas por dos personas del mismo sexo), la evidencia científica en torno a la crianza de la niñez en estas familias, factores económicos de la inclusión, la presión social del activismo y cómo los conservadurismos impiden el matrimonio igualitario en la región.

Foto cortesía de Fundación Igualitos

En Costa Rica hay una serie de políticas públicas que favorecen el avance de los derechos de las parejas del mismo sexo como visitas hospitalarias y decisiones médicas, aseguramiento y pensión ante la Caja Costarricense de Seguridad Social, derecho a visitas íntimas en el sistema penitenciario, se otorgan licencias en caso de enfermedad o fallecimiento de la pareja.

En 2015 dos mujeres lograron contraer matrimonio gracias a un error del Registro Civil que identificaba a una de ellas como hombre. Este hecho fue celebrado por la comunidad de la diversidad sexual, aunque más tarde la pareja fue denunciada por matrimonio ilegal y se ha pedido la nulidad del vínculo. El año pasado el gobierno costarricense solicitó una opinión consultiva ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre si los derechos patrimoniales derivados de un vínculo entre personas de mismo sexo, están protegidos por la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

La vicepresidenta de Costa Rica, Ana Helena Chacón, comparecerá este viernes en el congreso precisamente para hablar de ello. Los costarricenses elegirán un nuevo presidente y una nueva Asamblea Legislativa en febrero de 2018, sin embargo, los candidatos de los diferentes partidos en contienda se muestran reacios a sentar una clara posición sobre este tema. Se han presentado algunos proyectos de ley que buscan algún tipo de reconocimiento para las parejas del mismo sexo desde el 2003 hasta la fecha, siendo el más reciente el Proyecto de Ley de Matrimonio Civil Igualitario introducido en 2015. También se han presentado, sin éxito, acciones de inconstitucionalidad contra el Código de la Familia.

En Nicaragua, cada 28 de junio se aprovecha para visibilizar a la comunidad LGBTIQ que exige en el país un marco jurídico más diverso. Carlos Herrera | Niú

“Todas las personas tienen anhelos de vivir con su pareja. Las personas se casan porque quieren llevar una vida con otra persona. Hay personas que quieren casarse, hay personas que no, pero si los estados ofrecen la institución civil del matrimonio, debería estar disponible para todas las personas, porque las constituciones de toda Latinoamérica hablan de que todas las personas son creadas iguales. Si no les vamos a permitir a algunas personas el acceso a esa institución que es la base de la sociedad, ¿cómo vamos a hablar de que somos realmente iguales?”, aseguró Herman Duarte, de la Fundación Igualitos y HDuarte Lex y co organizador del evento junto con la Asociación Costarricense de Derecho Internacional (Acodi) y la Asociación Ciudadana (Acceder).

¿Y Nicaragua?

En Nicaragua hasta hace menos de diez años era delito ser homosexual. La comunidad LGBTI vive discriminación y violencia. Además, se ha señalado que el actual gobierno no manifiesta interés o anuencia a hablar sobre los derechos de esta parte de la población. Hasta la fecha no se ha presentado en la Asamblea Nacional ningún proyecto de ley sobre las uniones de parejas del mismo sexo.

“Nicaragua, al igual que otros países de Centroamérica tienen un lastre importante que se ha ido construyendo durante siglos, desde la colonización española. Están muy enraizados todos los conceptos del catolicismo y, de hecho, esto hace que la Iglesia siga teniendo influencia y poder en estos países. Eso se une a una cultura de patriarcado, que ha creado muchas actitudes machistas y misóginas en la región y, en particular, en el caso de Centroamérica es bastante evidente. Creo que es importante reflexionar sobre estos temas y ver de qué forma se pueden organizar alianzas y reflexiones para poder combatirlo de forma efectiva, porque lo que está en juego son los derechos de la diversidad sexual, que en definitiva no son nuevos derechos”, afirmó Pedro Vera, asesor regional sobre Derechos de las Mujeres y Cuestiones de Género de la oficina regional para Centroamérica de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

  • Ralph Smith

    Estoy analizando el silogismo Aristotélico del abogado Evan Wolfson: “La libertad para casarse es un derecho humano universal; las personas homosexuales son humanos, por tanto, los derechos humanos pertenecen a todos”.
    El argumento puede ser hecho colapsar formulado de esta manera.
    En mi humilde opinión, lo hubiera formado de la siguiente forma: Todos los seres humanos poseen el derecho humano universal de contraer matrimonio. Las personas homosexuales son seres humanos. Por consiguiente, las personas homosexuales poseen el derecho humano de contraer matrimonio.
    Fórmula del silogismo: Todo M es P. S es M. Por consiguiente S es P.
    (El comentarista es graduado del Instituto Pedagógico de Managua (1972) y posee una Licenciatura en Derecho de Universidad estadounidense).