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CODA: La sensación del Festival de Sundance se estrena milagrosamente en cines de Nicaragua

Basada en la película francesa “La Famile Bélier” (Éric Lartigau, 2014), CODA traslada su premisa a la cultura norteamericana, en un contexto proletario vívidamente reconstruido.

“CODA” arrasó en el Festival de Sundance de este año, llevándose cuatro premios, incluyendo el otorgado por la audiencia. A pesar de esto, su estreno en Nicaragua tiene poco a nada que ver con eso. Seguramente la inclusión de Eugenio Derbez en el reparto hizo a esta agridulce comedia familiar viable en este mercado.

Ruby Rossi (Emilia Jones) vive en un pequeño pueblo costero del noreste de Estados Unidos. Estudia el último año de secundaria y ayuda en la empresa familiar, un barco pesquero manejado por su padre Frank (Troy Kotsur) y su hermano Leo (Daniel Durant). La madre, Jackie (Marlee Matlin), lleva las cuentas. La inestabilidad de la adolescencia se agudiza porque los chicos populares se burlan de ella porque es diferente. Y es diferente, porque todos los miembros de su familia, excepto ella, son sordos. De ahí, el título original en inglés. Las siglas significan “hija de adultos sordos”. El orden de su mundo se desestabiliza cuando el profesor de música, Bernardo Villalobos (Eugenio Derbez) identifica su talento para el canto, y la motiva a estudiar música como carrera.

Basada en la película francesa “La Famile Bélier” (Éric Lartigau, 2014), CODA traslada su premisa a la cultura norteamericana, en un contexto proletario vívidamente reconstruido. La dinámica del pueblo pequeño y la industria pesquera artesanal ofrecen un escenario interesante para lo que termina siendo un drama de maduración personal. Más allá de la falta de confianza en sí misma, Ruby debe superar la codependencia de su círculo familiar. Su capacidad auditiva la hace indispensable en la labor pesquera, sea en el bote, para comunicarse por radio con la guardia costera, o en el puerto, para negociar con los intermediarios. Que ellos sean sordos acarrea otro obstáculo: ¿cómo pueden entender su talento, si no pueden escucharla? Añada la posibilidad de un romance a través de las clases sociales con Miles (Ferdia Walsh-Peelo) y el resultado es una sobrecarga de drama.

La directora Sian Heder hace un buen trabajo a la hora de tejer tantos hilos de conflicto. Sin embargo, la película tiene un problema a la hora de hacer creíbles los parámetros del aislamiento social que supuestamente sufren los Rossi. No dudo que las personas con discapacidad auditiva sufran ostracismo, pero las situaciones que CODA dramatiza son difíciles de creer. Kotsur y Matlin son demasiado magnéticos y chispeantes como para aceptar que no se han insertado en la sociedad de una manera funcional, que permita a su hija seguir su camino hacia la educación superior. Tome nota de la escena en que Leo trata de tomarse una cerveza en un bar con otros pescadores, solo para terminar agarrándose a golpes. ¿Estamos supuestos a creer que es la primera vez que ese joven adulto hace eso, y que no tiene amigos del todo?

A ratos, pareciera que CODA sigue la receta de los favoritos de Sundance, pero eso implicaría una cuota de cinismo que este filme emotivo simplemente no tiene. Su única calculación ofensiva es cierta insistencia por sacarle lágrimas al espectador. Esto es más evidente en la recta final. Tratando de evitar ‘spoilers’, puedo decirles que padece el moderno mal de no saber cuándo terminar. Una escena conmovedora cierra el principal arco dramático, y cuando creemos que todo está dicho, y la nota agridulce reverbera en el aire… la película sigue. Y después, sigue todavía más. Quizás sí está suficientemente conmovido, el exceso no le importe.

La incapacidad de entenderse a través de las generaciones tiene una manifestación física en el predicamento de los Rossi, pero “CODA” es demasiado emotiva como para explorar el lado más áspero de la historia. Por otro lado, la película gana puntos al enrolar a legítimos actores sordos como la familia de Ruby. Y los tres son excelentes. Matlin ya goza de reconocimiento. Fue la primera actriz sorda que ganó un Óscar por “Children of a Lesser God” (Randa Haines, 1986). Kotsur es una revelación, y la química de la pareja es francamente irresistible. Quisiera ver una franquicia de comedias centradas en sus personajes. No se asuste si se llevan nominaciones a los premios de la Academia. Son tan buenos, que le roban la película a Emilia Jones, a pesar de que la joven actriz británica lleva sobre sus hombros el peso de la trama, y hace gala de un competente acento norteamericano.

“CODA: Señales del Corazón”
(CODA)
Dirección: Sian heder
Duración: 1 hora, 51 minutos
Clasificación: * * * (Buena)