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Colonia El Periodista: El cofre de historias

Colonia El Periodista | Carlos Herrera | Niú

Era finales de los ochenta cuando se iniciaron gestiones para inaugurar en Managua una colonia con más de 200 amantes de contar historias. Reporteros de todos los medios que además de su profesión compartían algo en común: no tenían casa.

Fue así que comenzó a dar sus primeros rugidos la emblemática “Colonia El Periodista”, popularmente conocida como «Colonia del Periodista». Según el historiador nicaragüense, Bayardo Cuadra, muchos de los reporteros que se leían, escuchaban o veían en ese tiempo, no eran de la capital. Alquilaban o vivían con familiares, o no tenían un lugar donde descansar después de informar a la población. “Eran personas a las que casi no se les valoraba su trabajo, pasaban precariedad”, recalca Cuadra.

“Mi familia viene de Juigalpa, y antes de la colonia vivía con un hermana. No era cómodo porque nosotros tenemos horarios poco convencionales y no muchos te comprenden”, cuenta Elizabeth Romero del Diario La Prensa.

Wilmor López fue uno de los participantes más activos en la fundación del lugar. «Muchos periodistas teníamos familias grandes y no había un lugar dónde vivir. Era alarmante», expresa.

El proyecto se veía como “un sueño casi imposible”, pero según Cuadra “el periodista se caracteriza por ser insistente” y poco a poco la Unión de Periodistas de Nicaragua  (UPN) dirigida en ese entonces por la reportera Olga Moraga, inició gestiones para conseguir terrenos en los que pudieran construir sus casas.

Colonia El Periodista | Carlos Herrera | Niú

Se unieron por una misma causa

El historiador cuenta que la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN) que era partidaria de derecha, se juntó con la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) con influencias de izquierda. Todos por una misma causa.

“Eso era lo bonito de esto, que juntaron a todo el gremio sin importar los ideales que tenías. Era un momento difícil, veníamos de una guerra, todo era tenso entre los periodistas. Esto nos unió”, cuenta la reportera Elizabeth Romero.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que estaba al mando en la época, donó parcelas vacías para que ahí se construyeran las primeras casas y de esa forma comenzó la obra.

Cuatro años después se inauguró la colonia con 230 casas llenas de periodistas, fotógrafos, camarógrafos, locutores, presentadores, entre otros. Sin embargo, esto solo era el comienzo de los problemas que traían las construcciones.

Pablo Emilio Barreto, periodista y habitante del lugar, relata en su blog personal:

“Las casas quedaron pésimamente construidas, como si tal esos males constructivos fueron hechos a propósito (…) El sistema eléctrico quedó deficiente, los desagües malos y para colmo cada que llueve se inundan las rotondas porque igualmente los desagües de estos lugares son pésimos y nunca se limpiaron».

Colonia El Periodista | Carlos Herrera | Niú

Las casas, según él, se cobraron a un precio más alto que el real, había inconformidad por parte de los entonces beneficiados. Barreto cuenta que “seguían pagando algo que no valía la pena”. Tras años de lucha lograron que se aprobara una ley para revalorizar y cancelar las deudas de las casas de la Colonia El Periodista.

Wilmor López, por su parte, asegura que los problemas con las viviendas no fueron generales. «Pintaban la colonia como que estaba totalmente mala, para nada, algunas casas como las mías quedaron perfectas. Tampoco íbamos a exigir una mansión», comenta entre risas.

¿Cómo se convivía en este epicentro de información?

“Algo que se tiene que resaltar, es que si sos periodista vivís más en la sala de redacción que en tu casa”, cuenta entre sonrisas Romero.

Bayardo Cuadra, recuerda que al principio hubo muchos desacuerdos. “Ahí vive solo gente con carácter fuerte”, subraya. La partida de muchos de sus fundadores, y el paso de los años ha contribuido a que “las cosas se han calmado”.

En esta zona de reporteros no habían tertulias, pero sí reuniones para ver en qué andaba cada quien. “Algunos no se hablan por pura política, ´que este que escribe para La Prensa y está mal, que el otro es bruto´. La gente se casa con el medio y eso es incorrecto”, afirma Romero.

Actualmente hacen pequeños convivios organizados por el comité del lugar. No pierden la magia que algún día los unió.

Una colonia en la que ya no viven solo periodistas

Muchos de los fundadores de la zona ya han fallecido, otros se han mudado a lugares más céntricos a medida que Managua ha evolucionado. Ahora, no es solo tierra de redactores, sino de gente “común” que ha comprado o alquilado las casas.

Wilmor López, por ejemplo, tuvo que vender su propiedad a personas ajenas a la profesión. «Muchos murieron, otros se fueron largo, hay gente como yo que quisiera estar ahí, pero las circunstancias exigieron otro rumbo. De los periodistas que habían, ya solo queda un 20 por ciento», lamenta.

El historiador Cuadra asegura que hoy no sería probable que se de un proyecto parecido. “No veo posible un proyecto como este de nuevo. Ya los periodistas de ahora no se alían, todos tienen sus grupitos separados… Andan en lo suyo. No está mal, pero la fuerza de la unión mueve montañas y eso no lo entienden algunos”.

La colonia tiene un rótulo manchado que señala su nombre, a algunas casas les falta una mano de pintura, pero la historia sigue ahí.