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¡Cuidado, “Kimi” está escuchando!: Soderbergh programa un thriller paranoico para nuestros tiempos
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“Kimi” es uno de esos dispositivos promovidos como “parlantes inteligentes”, un asistente virtual que funciona como portal verbal al internet, al mismo tiempo que recopila información sobre los usuario

Steven Soderbergh trae un ‘thriller’ paranoico, tan envolvente que su poderosa observación de la vida contemporánea puede pasar desapercibida.

“Kimi” es uno de esos dispositivos promovidos como “parlantes inteligentes”, un asistente virtual que funciona como portal verbal al internet, al mismo tiempo que recopila información sobre los usuarios. Su inventor es Bradley Hasling (Erick DelGaudio), quien está a punto de convertirse en millonario con la entrada de la compañía en la Bolsa de Valores. La ventaja de Kimi sobre sus pares de Amazon y Google tiene que ver con la superioridad de sus capacidades para reconocer el lenguaje, basadas en un ejército de personas que descifran interacciones confusas en breves clips de audio que el parlante graba. Ángela (Zoe Kravitz) es una de estas funcionarias. Un día, recibe un clip que parece registrar un violento crimen pasional. Tratando de seguir el protocolo, Ángela se pierde en un laberinto de intriga corporativa.

Soderbergh es un cinéfilo omnívoro. Puede encontrar en el ADN de “Kimi” vestigios de “Rear Window” (Alfred Hitchcock, 1954), “Blow Up” (Michelangelo Antonioni, 1966), “The Conversation” (Francis Ford Coppola, 1974), “Blow Out” (Brian de Palma, 1981). Pero no crea que el director es un ‘snob’. También tenemos ecos de “Copycat” (Jon Amiel, 1995). Como Sigourney Weaver en ese filme de suspenso poco memorable, Ángela padece de agorafobia. Sobreviviente de un episodio de violencia sexual, no puede ni siquiera salir de su apartamento para comer un sándwich con su amante ocasional, Terry (Byron Bowers).

Aventurarse a las calles es un trauma mayor, pero el impulso por hacer lo correcto la lleva a acceder al requerimiento de sus jefes: presentarse en una oficina matriz ante la ejecutiva Natalie Chowdhury (Rita Wilson). Así, Soderbergh nos lleva a las calles de Seattle. A punta de imágenes y acción, pinta un expresivo retrato de los Estados Unidos urbanos en el siglo XXI. Indigentes sin hogar yacen en las aceras. Una protesta racial entorpece un secuestro. Los privilegiados hiperconectados están físicamente presentes, pero bien podrían ser meras proyecciones carnales de habitantes del planeta del privilegio. Kravitz es brillante en su lenguaje corporal. Caminar en espacios abiertos la oprime físicamente. Proyecta trauma, hecho movimiento. Y eso que todavía no ha visto al escuadrón de matones presto a exterminarla.

Soderbergh, trabajando sobre un guion de David Koepp, construye un ‘thriller’ ligero de ritmo y sustancial en su forma. En apenas hora y media transmite un mundo de información e ideas sobre la vida moderna. No es casualidad que el principal villano sea un millonario de la tecnología en ciernes, queriendo tapar con violencia sus transgresiones. Nuestra heroína podrá estar confinada a un apartamento en el noroeste de Estados Unidos, pero su soporte técnico y mejor aliado, Darius (Alex Popescu) vive al otro lado del mundo. Cuando ella lo reprende por sus cumplidos misóginos, él le dice “Esto es Rumanía, #MeeToo está como a 50 años”. El latino Jaime Camil, en una actuación de suave ironía, es el azorado jefe de seguridad encargado de cazar a la rebelde accidental. El mundo de “Kimi” es global y multirracial, sin más comentario que la simple documentación de la existencia de diferentes razas y culturas.

Una milénica en apuros, tecnología intrusiva, violencia a la mujer, críticas al capitalismo, globalización… hasta la pandemia se hace patente. La película podría parecer una ensalada de tópicos, pero Soderbergh adereza el discurso con humor, en los momentos más inesperados. Nótese la disparidad de tamaño de los primeros dos patanes que persiguen a Ángela a través de los pasillos impersonales de la oficina. Como el ‘noir’ “No Sudden Move” (2021) también estrenado en línea el año pasado, crea pequeñas clases magistrales de actuación para cada uno de sus actores —véase a Rita Wilson, como una pieza de engranaje corporativo que te mataría con amabilidad y frases hechas por un departamento de relaciones públicas—.

Con estas dos películas, Soderbergh rescata a una verdadera especie en extinción en el ecosistema de Hollywood: la película de mediano presupuesto para el público adulto, sin más ambiciones que entretenernos, y comentar sobre el tiempo y el espacio que habitamos. En medio de la homogenización marcada por superhéroes, una película como “Kimi” se destaca con la insolencia del pelo teñido de azul de Ángela. Y por si hiciera falta decirlo, Kravitz es una estrella.

“Kimi”
Dirección: Steven Soderbergh
Duración: 1 hora, 29 minutos
Clasificación: * * * (Buena)
Disponible en HBOMax