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Despacho desde #Sundance 2022: ¡Es el medioambiente, estúpido!
#Sundance 2022 medioambiente
Collage: Staff Niú

Tres películas desde el festival internacional de cine independiente, que reviven la preocupación por la naturaleza: desde un drama familiar, hasta un filme de horror

La defensa del medioambiente es la gran causa de nuestra generación. La preocupación por la naturaleza reverbera en los lugares más inesperados, desde un drama familiar, hasta un filme de horror. A veces es texto, a veces subtexto. En mayor o menor grado, está presente en este trío de filmes notables.

Utama

#Sundance 2022 medioambiente

Nadie dice las palabras “calentamiento global” en esta película dramática de Alejandro Loayza Grisi, pero no tienen que hacerlo. Es claro que la crisis ambiental agudiza el predicamento de los personajes. Virginio (José Calsina) y Sisa (Luisa Quispe) son dos ancianos quechua que viven en el altiplano boliviano. Él se dedica a pastorear llamas y ella a las labores domésticas, que incluyen caminar largas distancias para traer agua en baldes a casa. La tierra cuarteada anuncia una crisis latente. Hace casi un año que no llueve.

Podríamos estar en cualquier época de sequía, pero la contemporaneidad se aclara con la llegada de Clever (Santos Choque). El nieto no habla la lengua de sus ancestros, y llega armado de símbolos de modernidad, un teléfono celular y audífonos inalámbricos. Tiene un plan: los viejos deben mudarse a la ciudad. Por lo menos, ahí pueden abrir una llave y tener agua inmediatamente.

Loayza modera el discurso activista y deja que la circunstancia hable por sí misma. “Utama” es un elocuente drama costumbrista en el sentido más estricto de la palabra, apoyado en su dominio del lenguaje visual. Vivimos la rutina de Virginio y Sisa, y entendemos porqué se aferra a su modo de vida. El director encuentra belleza en medio de la catástrofe ambiental, y nos permite entender las razones de todos los personajes. Los dilemas naturales que el paso del tiempo y la vejez acarrean, se agudizan en nuestro mundo degradado.

The Territory

El “territorio” del título es un pedazo de selva amazónica, hogar de la tribu Uru-Ew-Wau-Wau. En los albores de la presidencia de Jair Bolsonaro, se encuentra asediado por invasores de tierra. La crisis solo puede empeorar. Escuchamos al presidente electo prometer que “no habrán más reservas indígenas”, ante el aplauso rabioso de los seguidores.

Este prístino ejemplo de documental periodístico sigue por algunos años a varios personajes involucrados en el drama de la vida real. La simpatías de los cineastas están claramente alineadas con el joven Bitaté, incipiente líder de la tribu, y con Ivaneide Bandeira -conocida por sus amigos como Deidinha-, una activista ambiental. Esto no es un problema per se. En esta controversia hay un bando que está en lo correcto. Sin embargo, dejan que personajes representativos del otro lado de la controversia hablen por sí mismos. Tenemos a Sergio, un campesino empeñado en cumplir “el sueño brasileño”, es decir, tener una parcela de tierra propia para cultivar. Martins es leñador dedicado a abrir caminos en la selva, derribando clandestinamente árboles gigantescos.

Con acceso privilegiado a todas las partes, el novel director Alex Pritz construye una especie de thriller ecológico, que dibuja con elocuencia un conflicto común a toda nuestra región. Todo lo que tiene que saber sobre el impacto de la ganadería, se cristaliza en las tomas de la barbacoa que los campesinos disfrutan, mientras fundan una asociación para darle un barniz de legalidad a la invasión de tierras.

Podría hacerse una película muy parecida en los alrededores de la reserva de Bosawás. No solo los presidentes de derecha promueven el desastre ambiental.

You won’t be alone

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Si Terrence Malick filmara una película de horror folklórico, el resultado podría parecerse a esta película de Goran Stolevski.

En la Macedonia del siglo XIX, la bruja María la Solterona (Anamaría Marinca, irreconocible bajo un maquillaje aterrador) quiere robarse a una niña campesina, para tener compañía. En un malogrado intento por protegerla, la madre negocia con la bruja esperar a que sea adolescente, y la oculta en una cueva. Según ella, ahí la bruja no podrá alcanzarla. El verdadero resultado es que la joven crece salvaje. Enmudecida desde la infancia, ni siquiera puede hablar para comunicarse.

En todas las leyendas, las brujas cumplen sus promesas. Cuando la niña cumple 16 años, María aparece para llevarse lo suyo. Pero apenas logra enseñarle las artes oscuras de la transfiguración a su pupila (Sara Klimoska), cuando sus caminos se separan.

Al ser liberada de la cueva, la película asume su punto de vista. La cámara frenética mira a todos lados. Entendemos que no sabe dónde mirar, porque al crecer aislada, no entiende cómo funciona el orden social. Tampoco domina el lenguaje. Escuchamos su monólogo interno, mientras los subtítulos traducen al inglés la sintaxis tortuosa de alguien que está aprendiendo a verbalizar sus pensamientos.

La protagonista recibe una especie de educación perversa, asumiendo una serie de cuerpos que la posicionan en diferentes escalafones de poder: una madre reciente (Noomi Rapace), un joven apuesto (Carloto Coto) y una niña protegida por una comunidad amorosa. Pero es difícil tener un final feliz en este mundo. Ni ella, ni María la Solterona, pueden escapar de su destino.

La belleza del escenario rural no se traduce en idealización. La vida puede ser breve, dura y brutal. Tanto por la indiferencia de la naturaleza, como por la crueldad humana. Poética y violenta en partes iguales, “You Won’t Be Alone” existe en un espacio inclasificable. Si logra entrar en sintonía con ella, es una experiencia memorable.