Perfiles

Don Marlon, el taxista que se ganó a los universitarios
Don Marlon Castro, de 51 años, se ha convertido en uno de los taxistas de confianza de muchos universitarios. Carlos Herrera | Niú
Don Marlon Castro, de 51 años, se ha convertido en uno de los taxistas de confianza de muchos universitarios. Carlos Herrera | Niú

Esta es la historia de cómo un taxista común, de un día para otro, se convirtió en el conductor de confianza de muchos universitarios en Managua.

Aunque parezca irrelevante, todo lo que le ocurrió a Marlon Castro, cierta noche de 2010, fue pura casualidad. Él entonces tendría cuarenta años y más de una década recorriendo Managua abordo de su taxi.

Ese día, no precisa la fecha, salió de su casa al anochecer. Trasladó a varios pasajeros y antes de las siete de la noche, recogió a una joven universitaria por el sector de Metrocentro. Ella le pidió que la llevara a la colonia Villa Tiscapa, ubicada detrás del Centro Cultural Norteamericano, pero al pasar cerca de la UNI, en una zona oscura, don Marlon, como ahora es conocido, notó que ella iba muy nerviosa. Y sin pensar en sus palabras, le preguntó: “¿Te han asaltado en algún taxi?”

Esto fue suficiente para que la joven se soltara en llanto y le suplicara: “por favor no me haga nada”. Al instante, a él se le escapó una sonrisa y seguido le explicó que su intención, con aquella pregunta incomoda, era crear un poco más de confianza.

“En ese entonces yo comencé a dar mis numeritos en papelitos. Y le dije ‘te voy a dar mi número y cuando vos querrás moverte algún lugar y llegar segura me llamás y te llego a traer’ y así fue como ella inició dando mi número a sus amigos”, recuerda diez años después de aquella noche en que sin quererlo o buscarlo se convirtió en una referencia de taxista de confianza entre los universitarios.

El taxi de confianza

El sueño de don Marlon Castro es expandir su servicio de taxi en Managua. Carlos Herrera | Niú
El sueño de don Marlon Castro es expandir su servicio de taxi en Managua. Carlos Herrera | Niú

Hay dos cosas que tienen en común los clientes de don Marlon. La primera es que son universitarios y, la segunda, es que no son de Managua. Estos elementos han sido clave para ganarse la confianza de ellos y de sus familiares.

“Algunos padres agradecen mucho que yo transporte a sus hijos, que los lleve seguros. Desde que los voy a traer (a la terminal de buses), sus papás los llaman para preguntar si iré por ellos. O cuando quieren salir en la noche me llaman para preguntar si puedo mover a los muchachos y cuando saben que yo iré por ellos se quedan más tranquilos. Algunos, incluso, de cariño me mandan cuajadas, rosquillas, leche agria”, cuenta.

Incluso, por la amistad que estableció con la familia de uno de sus pasajeros fue que pudo comprar su propio taxi, pues al inicio trabajaba como cadete. «Uno de los papás fue quien me hizo el préstamo para pagar el vehículo y yo se lo estoy pagando a ellos. Por eso yo estoy bien agradecido».

La relación que ha logrado establecer con los estudiantes es tanta, que muchos cuando se suben a su carro sienten la libertad de poner la música que les gusta, o incluso de pedirle “fiada la carrera”. Y hay algunos estudiantes que esperan por él durante más de una hora, cuando anda moviendo gente lejos de esa zona.

En los diez años que lleva trabajando de esa forma, don Marlon asegura que ha trasladado incluso a varias generaciones de hermanos y hasta parejas se han formado en su vehículo.

“Hay varias parejas que se conocieron en mi taxi cuando yo los trasladaba de un lugar a otro. Allí se intercambiaron números y comenzaron a platicar. Algunos hasta ya se casaron y ahora tienen esa anécdota de decir “nosotros nos conocimos en el taxi de don Marlon”. También hay algunos que también se conocieron en mi carro y actualmente andan jalando”, dice mostrando la misma sonrisa que se le escapó hace diez años cuando trasladó a la primera estudiante.

Al final, esta forma de trabajar no solo le ha servido para llevar el sustento para su familia, pues a él le queda la satisfacción de haberse ganado el respeto y la confianza de los estudiantes. A veces, hasta deja salir a flote su lado paternal aconsejándolos en que sigan esforzándose para terminar la universidad. De seguir así, planea adquirir otro vehículo porque a veces no da abasto para cumplir con tanta clientela.

«La primera palabra que me dicen los padres de los muchachos es «le agradezco mucho porque me cuida a los chavalos. Yo a veces me quedo intranquilo cuando salen, pero cuando me dicen que andan con usted, yo ya me quedo tranquilo. Entonces  ese es el regocijo que uno tiene».

Antes de ser taxista don Marlon Castro era contador comercial. Carlos Herrera | Niú
Antes de ser taxista don Marlon Castro era contador comercial. Carlos Herrera | Niú

**Si te gustaría solicitar los servicios de transporte de don Marlon puedes escribirle o llamarle al número: 8881-6760 / 8643-7674**