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Educación sexual: una asignatura pendiente
La educación sexual es necesaria para reducir el embarazo de niñas y adolescentes. Ilustración: Juan García | Niú

Para reducir la alta tasa de embarazos adolescentes en Nicaragua, los especialistas aseguran que una de las claves está en la educación.

     

“Lo único que había escuchado de sexo es que debía evitarlo”, cuenta Laura, una estudiante de 15 años. Para ella hablar de “ese tema” es complicado, porque en su casa es un tema vetado y en la escuela tampoco se aprende de ello. Lo poco que sabe lo ha aprendido hablando con sus amigas y leyendo en internet.

La primera vez que vio cómo se ponía un condón fue en una charla a la que asistió. Laura confiesa que le dio vergüenza ese momento porque nunca había visto uno. “Creo que en el país no se nos educa para saber de esos temas”, indica esta adolescente.

Entre la niñez y la adolescencia nicaragüense hay mucho temor a hablar de sexualidad. “El reclamo de una educación sexual de calidad ha sido planteado fundamentalmente por organizaciones de mujeres (…) pero sistemáticamente se ha torpedeado esa posibilidad”, asegura la socióloga María Teresa Blandón.

La educación es una de las claves para evitar el embarazo de niñas y adolescentes. Nicaragua es el segundo país con más embarazos en adolescentes con una tasa de 92,8 mujeres de entre 15 y 19 años por cada mil nacimientos, según el informe “Aceleración del progreso hacia la reducción del embarazo en la adolescencia en América Latina y el Caribe”, presentado por este año por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Ante esta situación, la OPS recomienda al país apoyar programas de prevención, uso de anticonceptivos y educación sexual para reducir el índice de embarazos en adolescentes.

“Los niños y las niñas están aprendiendo del silencio y el silencio es perverso. Los niños y las niñas no tienen con quien hablar en sus familias de temas como el abuso sexual, de la exploración de su cuerpo (…) hay una influencia infame de la televisión, la radio y las redes sociales porque ellos aprenden con nociones distorsionadas de la realidad”, explica Blandón, directora de la organización feminista La Corriente.

270 maestros han sido capacitados por Fe y Alegría para impartir educación sexual integral. Franklin Villavicencio | Niú.

Un programa pionero

Desde el 2004, la organización educativa Fe y Alegría, por la iniciativa de los docente de la comunidad Lechecuagos en León empezaron a impartir clases de educación sexual entre sus estudiantes. Se dieron cuenta que cada año muchas niñas y adolescentes estaban abandonando las aulas porque salían embarazadas.

Tras el éxito del proyecto en esa zona rural en la que disminuyeron los casos de embarazos decidieron implementar un Programa de Educación Integral de la Sexualidad en los 22 colegios subvencionados que esta organización tiene en Nicaragua.

La mayoría de las madres adolescentes no terminan sus estudios secundarios o universitarios, y tienen hasta un 30% menos de ingresos que las mujeres que son madres después de la adolescencia.

“Desde la implementación del programa hemos visto que las estudiantes no están saliendo embarazadas a temprana edad. Quizás una o dos, pero es algo mínimo comparado con lo que ocurría antes”, comenta Mario Méndez, coordinador nacional de Pedagogía de Fe y Alegría.

Han capacitado a 270 docentes para educar integralmente en sexualidad a todos sus estudiantes, beneficiando hasta la fecha a más de 60 mil niños, niñas y adolescentes. No es una materia única, sino que son cinco módulos impartidos en todas las asignaturas.

Los 22 colegios atendidos por Fe y Alegría en Nicaragua implementan educación sexual. Franklin Villavicencio | Niú.

“Así es que podemos ver a una profesora de educación inicial hablando sobre el nacimiento de los bebes, o un profesor de tercer grado hablando sobre las diferencias biológicas entre niños y niñas”, dice Jealtha Márquez, coordinadora de Promoción Social y Pastoral de esa organización.

Educación es necesaria

Márquez explica que, a pesar de ser una institución religiosa, están conscientes de la importancia de brindar educación sexual a sus estudiantes. “Primero nuestro fundador, el padre Fernando Cardenal fue bien abierto con estos temas y lo otro es que nosotros hacemos educación popular y social y estamos comprometidos a cambiar la realidad y la falta de educación sexual estaba afectando a nuestros centros”, insiste.

Comenta que además de formar estudiantes en contenidos académicos para poder ser competitivos en el mundo laboral, con la guía de educación sexual están  “logrando que puedan tener una autoestima alta, mejorar sus relaciones, aportar a que disminuya la violencia, disminuir los embarazos adolescentes”.

“Claro está que queremos que terminen con proyectos de vida, que aspiren a tener los hijos que quieran y no los que Dios quiera. En ese sentido apostamos por una educación integral que les transforme su realidad”, indica.

El uso correcto de métodos anticonceptivos es un aprendizaje necesario.

A nivel regional se promueve la campaña “Niñas, no madres” para llamar la atención a los Estados latinoamericanos sobre esta problemática creciente de salud pública y derechos humanos.

No hablan del tema

Muchos adolescentes recurren a sus amigos para hablar de sexo, porque no tienen confianza para hablar con sus padres, con médicos o sus maestros.

“A pesar de que los chavalos siguen teniendo mucho interés, mucha necesidad de saber e informarse por sus propios medios, tenemos una negación muy adultista tanto a nivel educativo como a nivel familiar y hasta personal”, sugiere la psicóloga e investigadora en estudios de género, Adriana Trillos.

Tres de cada diez mujeres en Nicaragua han parido al menos un hijo antes de cumplir los 18 años, de acuerdo con un estudio de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

Organizaciones que promueven la educación sexual lamentan que el Gobierno de Daniel Ortega ha sacrificado el tema, favoreciendo su vínculo con la Iglesia católica.

“Puedo decirte sin temor a equivocarme, este Gobierno condenó durante doce años a la niñez, adolescencia y juventud al analfabetismo en materia de sexualidad y de reproducción. Este Gobierno contribuyó a naturalizar y encubrir el embarazo y la maternidad forzada”, aseguró María Teresa Blandón.

No promovieron la prevención

Desde el Gobierno normalizaron los embarazos adolescentes, a través de iniciativas que incluso premiaron a las madres menores de 16 años. Las Casas Maternas, asumidas por el sistema de salud público, se enfocaron en reducir la muerte de materna e infantil, pero no ofrecieron acceso a información sexual de calidad ni promueven la prevención.

La OPS recomienda al país apoyar programas de prevención, uso de anticonceptivos y educación sexual para reducir el índice de embarazos en adolescentes. Franklin Villavicencio | Niú.

“Esas casas se llenaron de niñas y adolescentes violadas y embarazadas y la única preocupación fue asegurar que esas niñas llevaran a ‘feliz término’ su embarazo. Incluso había un proyecto que le daban estipendio, para obligarlas a que se quedaran. Jamás investigaron, ni siquiera preguntaban cómo salió embarazada”, lamenta Blandón.

Trillos señala que tampoco se preocuparon por las consecuencias psicológicas para estas niñas y sus entornos familiares.

“Tener a cargo a tan temprana edad a un bebé es una situación tan complicada para lo que no están preparadas, las hace perder de vista su propia historia, les hace un quiebre y piensan que ahora eso es lo más importante, la sociedad las prepara para que nada importe más que la vida de el bebé”, explica la psicóloga.

La creadora de la SexApp

Lucía Canjura es una emprendedora guatemalteca que creó la “SexApp”, un juego móvil sobre educación sexual, salud reproductiva y derechos sexuales para América Latina.

“La falta de educación sexual está directamente relacionada con los altos índices de pobreza y desigualdad económica y social. Es así. Y los gobiernos se resisten a cumplir sus compromisos ante acuerdos internacionales (El Cairo, 1994) por sus creencias religiosas, lo cual es un atentado en contra de la laicidad del Estado y la democracia”, explica.

La educación sexual es clave para prevenir embarazos adolescentes. ¿Por qué crees que tenemos tanto miedo al tema?

Hay muchísimos factores, pero empecemos que desde pequeños nos enseñan a sentir vergüenza por nuestros genitales. Les cambiamos el nombre, los súper tapamos. Si le decimos codo al codo, ¿por qué no le decimos a la vulva, vulva? Otro factor es que la religión nos enseña que las mujeres solo servimos para tener hijos, que nuestro rol último y razón de existir es ser madres. Entonces no podemos disfrutar de una sexualidad saludable. El sexo es un medio para concebir y todo lo que se desvíe de ese camino es pecaminoso. Sexo oral, pecado. Masturbarse, pecado. Sexo anal, pecado. Anticonceptivos, pecado. Educación sexual para algunos es ideología de género y los que la promueven quieren volver homosexuales a nuestros hijos, etc. La educación sexual es una herramienta para que los jóvenes se empoderen y tomen control sobre sus cuerpos, pero eso asusta a quienes prefieren una población ignorante, fácil de controlar.

La SexApp espera pronto estar disponible en las tiendas móviles.

¿Cómo surgió la idea de crear una app sobre sexualidad?

De mi experiencia como CM en un medio independiente. Entendí que los jóvenes odian leer y hay una urgencia por encontrar diferentes formas y caminos para poder crear espacios seguros para hablar de sexo y que deje de ser tabú.

¿Qué logros has tenido con esta app?

Pues la hicimos. Jaja. Ha costado superar algunos prejuicios, inclusive de la App Store de Apple que no nos la ha querido subir, porque dice que es pornográfica, pero no lo es. (…) Lo que ha sido genial es la respuesta de los beta testers. Se han emocionado muchísimo por el juego, les ha gustado mucho y nos han dado retroalimentación importante para seguir mejorándolo. Esperamos que en un futuro cercano ya podamos lanzar a nivel global.

Uno de los mejores profesores del mundo

Luis Miguel Bermúdez, es un maestro colombiano de 36 años, que diseñó un programa de educación sexual que logró reducir prácticamente a cero el número de embarazos en el colegio Gerardo Paredes de Bogotá, donde 70 niñas solían parir cada año.

Su labor fue reconocida por el jurado del Global Teacher Prize, considerado el “Nobel de la educación”, convirtiéndose en uno de los diez finalistas del premio auspiciado por Bill Gates. También fue electo como el mejor profesor de su país el año pasado.

El colegio donde imparte clases Bermúdez está ubicado en el Distrito en Suba, en uno de los barrios periféricos más violentos de la capital colombiana.

Para Bermúdez ser considerado uno de los maestros del mundo es un orgullo pero destaca que la “importancia de este reconocimiento radica en exaltar el  trabajo arduo y la visibilización de los docentes que día a día se dedican a transformar sus realidades”.

“Las incoherencias de nuestras sociedades se evidencian cuando los mismos padres de familia protestan porque se incorpora un proyecto de educación sexual en los colegios, con el único objetivo de que un embarazo a temprana edad no se interponga en la creación de un proyecto de vida, pero no lo hacen cuando asesinan o abusan de sus niños”, reflexiona.