En pantalla

El pasado es una cárcel en el futuro hecho agua de “Reminiscencia”
Reminiscencia

Nick es el detective marcado por la fatalidad. Watts es la asistente que secretamente lo ama. Mae es la “femme fatale” que los conducirá a la perdición

Después llevar a término la serie “Westworld”, Lisa Joy incursiona en el cine con un ejercicio de ciencia ficción imbuido con el espíritu del “film noir”.

Nick Bannister (Hugh Jackman), veterano de una guerra abonada por el calentamiento global, es ahora un “investigador privado de la mente”. Pero eso suena demasiado elegante. En realidad, administra un dispositivo que le permite a las personas revisitar memorias. Mientras yacen en un tanque de agua, sus recuerdos se proyectan en una especie de pantalla tridimensional, mientras Nick los motiva a recordar con preguntas y exhortaciones. Mientras él habla, Watts (Thandie Newton), vieja compañera de armas, maneja los controles de la máquina. Un buen día, Mae (Rebecca Ferguson), una seductora cantante, llega para tratar de recordar dónde dejó sus llaves. Esta inocente petición empujará a Nick a una trama mortal.

Nick es el detective marcado por la fatalidad. Watts es la asistente que secretamente lo ama. Mae es la “femme fatale” que los conducirá a la perdición. El reparto incluye como villano a un terrateniente maligno, Walter Sylva (Brett Cullen), que al menos en concepto y disposición, recuerda a Noah Cross (John Huston), el acaparador de agua de “Chinatown” (Roman Polanski, 1974). No hay nada malo en tomar estos arquetipos del “film noir”. El problema está en qué guion, también acreditado a Joy, suena como una versión primaria que nunca llegó a pulirse. Los diálogos son crudos y transparentes en su proyección de motivaciones.

El concepto detrás de la trama tiene mucho potencial. Mae podrá fingir que requiere los servicios de Nick por una consideración práctica —recuperar sus llaves—, pero esa debería haber sido la señal de alarma. Para la mayor parte de los clientes, la tecnología es un mecanismo para ahogarse en nostalgia, como Elsa (Angela Sarafyan), la mujer que rememora una y otra vez el encuentro con un amante que perdió. También es una especie de récord histórico, a mano para objetivos legales, como los que persigue la fiscal Avery Castillo (Natalie Martínez), buscando pruebas que inculpen a Saint Joe (Daniel Wu), el narcotraficante que controla el flujo de una droga llamada Baca.

La acción se desarrolla en una versión posapocaliptica de la ciudad de Miami. El calor insoportable hace que la gente trabaje de noche y descanse de día. El calentamiento global ha inundado parcialmente las zonas costeras, convirtiéndolas en una especie de Venecia de metal y vidrio. De hecho, la fortuna de Sylva viene de haber acaparado las tierras más altas del centro de la ciudad. Es ahí donde viven los ricos, mientras las masas protestan, arrinconadas en las edificaciones que literalmente se hacen agua. El brillo digital de las imágenes recuerda la estética de un video juego, y su artificialidad sugiere que lo que vemos no es real.

Entre el estilo y la narrativa, pensé que en algún momento nos retirarían una venda de los ojos. La artificialidad del acabado sería la pista de que lo que vemos no es realmente…real. Quizás es una memoria falsa, escenificada para confundirnos. Hay uno o dos momentos así, pero no tienen consecuencia más allá de la perspectiva de Nick. Y la artificialidad nunca es asumida como parte del truco. Es simplemente el acabado de los efectos especiales. Quizás este fue mi intento por proyectar en el filme más sustancia de la que realmente ofrece. ¡Una película con este reparto no puede ser tan banal! Pero sí lo es. Peor aún, la trama y el estilo recuerda “Deja Vu” (Tony Scott, 2006), un fantástico “thriller” que también juega con temas similares de engaño y arrepentimiento, alrededor de una tecnología que desafía los límites de la realidad y el recuerdo. Quisiera haber invertido esas dos horas en revisitarlo.

Hay algunos elementos rescatables. Sí le gustó “Westworld” disfrutará al ver a rostros reconocibles. Jackman y Ferguson fueron amantes en “The Greatest Showman” (Michael Gracey, 2017), y la química se mantiene. Pero la mejor escena de la película excluye al héroe: Newton y Ferguson ponen las cartas sobre la mesa, a espaldas de Nick. Es emocionante verlas infundir emoción y significado en las grietas definidas por diálogos mediocres. Aún con malos papeles, los actores pueden hacer milagros. Sueño con el día en que Newton tenga un rol digno de ella. Ella es lo mejor de “Reminiscencia”. Quizás lo único que va a recordar.

“Reminiscencia” (Reminiscense)
Dirección: Lisa Joy
Duración: 1 hora, 56 minutos
Clasificación: * * (Regular)