En pantalla

El payaso diabólico repite su número de siempre en “IT – Capítulo 2”

El gran arco narrativo, está formado por confrontaciones individuales con manifestaciones de sus miedos y un climático ritual de exterminio.

     

Dos años después de conquistar la taquilla, los realizadores detrás de esta adaptación de la novela de Stephen King concluyen la historia de “It”. El “eso” en cuestión es un ente maligno que toma múltiples formas para aterrorizar a los habitantes de Derry, un pequeño pueblo en Maine. Su manifestación favorita es un payaso, llamado Pennywise (Bill Skarsgård). El libro se dividía en dos partes: en la primera, una pandilla de niños lucha contra Pennywise y apenas sobreviven. En la segunda, regresan como adultos para aniquilarlo de una vez. Recuerdo haber leído la novela en mi adolescencia, en un volumen cuyo peso y tamaño desafiaba la descripción de “libro de bolsillo”. No tengo ningún apego romántico al original, pero esta nueva producción ofrece una lección sobre los riesgos de balancear las decisiones económicas y creativas en el proceso de adaptación.

Veintisiete años después de los eventos del primer filme, el mal ha vuelto a Derry. Mike (Isaiah Mustafa), el único que permanece en el pueblo, convoca a sus viejos amigos para cumplir su promesa de exterminar al ente. Todos padecen amnesia sobre el episodio, pero siguen marcados por el trauma. Jim (James McAvoy), aún asolado por la pérdida de su hermano Georgie, es un novelista de suspenso. Ritchie (Bill Hader) es un comediante, proyección natural de su insolencia natural. Beverly (Jessica Chastain) es la esposa de un hombre abusivo, virtual repuesto de su padre. Ben (Jay Ryan) ya no es obeso, pero se ha convertido en un apuesto arquitecto cuya agorafobia lo obliga a trabajar desde su elegante casa. Eddie (James Ransome) sigue siendo un hipocondríaco. Todos acceden a regresar, menos uno. Stanley (Andy Bean) prefiere cortarse los pulsos antes que volver a enfrentarse a Pennywise.

Dividir la adaptación en dos películas coincide con la estructura original del libro. También duplica los ingresos de taquilla, si todos los espectadores regresan. Sin embargo, los dos años que las separan complican su efectividad. En el guion, Gary Dauberman invierte demasiado tiempo en recapitular. Reúne a las versiones infantiles en constantes ‘flashbacks’ que solo incrementan la sensación de ‘déjà vu’. El gran arco narrativo, está formado por confrontaciones individuales con manifestaciones de sus miedos y un climático ritual de exterminio. El efecto combinado es repetitivo. Se sentirá como si está volviendo a ver una película que ya vio antes.

Las secuelas deben superar a su antecesora. Aquí, eso se traduce en efectos especiales fuera de control. Apariciones espectrales irrumpen en la realidad con exceso caricaturesco. En una alucinación experimentada por Richie, una gigantesca estatua cobra vida. El episodio está consignado en las páginas del libro, pero la dramatización es banal. Los momentos genuinamente aterradores, son interacciones entre seres de carne y hueso. En el prólogo, una pareja homosexual es atacada por una pandilla. La eventual aparición de Pennywise, listo para acabar con la víctima, no compite con la brutalidad previa. Cuando Beverly visita su viejo apartamento, el recuerdo de su padre es más desestabilizador que la incursión de una gigantesca aparición demoníaca, más apropiada para una atracción de feria. Al final, eso es lo que termina siendo la película: un ejercicio de sensacionalismo, que pretende asustarnos con golpes de efecto. En lugar de cristalizar el trauma, lo sepultan. Venga por lo sustos, quédese por la lacerante humanidad de Chastain y Hader.

A pesar del sentido de obligación hacia el pueblo, los protagonistas parecen operar en un vacío. La interacción con los demás habitantes de Derry se mantiene al mínimo. Apenas, vemos una escena en que una niña sucumbe ante la manipulación emocional de Pennywise —un virtual eco de la muerte de Georgie en la primera parte—. Quizás el trauma aísla a los sobrevivientes, pero esta es una de varias ideas que quedan sofocadas bajo el exceso. ¿Necesitábamos una extensa escena en la que King hace un cameo al mejor estilo de Stan Lee en las películas de Marvel? Creo que no, pero es el tipo de gesto que encuentra réplica en redes sociales. Con casi tres horas de metraje, los realizadores no encuentran la manera de terminar. Quizás “It” hubiera estado mejor servida en una sola película de tres horas. O dos películas estrenadas simultáneamente. O en el formato de una serie de TV. Especular sobre estas posibilidades es fútil, pero más entretenido que la película misma.

“It – Capítulo 2”  (It – Chapter 2)
Dirección: Andy Muschetti
Duración: 2 horas, 49 minutos
Clasificación: ⭐ ⭐  (Regular)


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