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El síndrome de la “abuela esclava”: Cuidar a los nietos ¿por amor u obligación?
Síndrome de la abuela esclava
Ilustración | Niú

Dos abuelas y un abuelo en Nicaragua cuentan en primera persona por qué dedican parte de su tiempo a la crianza de sus nietos y cómo se sienten al hacerlo

     

El síndrome de la abuela esclava es un tema que divide a las familias. El término fue popularizado en 2001 por el doctor español Antonio Guijarro, y se refiere a la sobrecarga física y emocional al que son sometidas las abuelas al tener que cuidar a los nietos. Ahora es considerado como una enfermedad común del siglo XXI.

“A pesar de ser un término ya acuñado y sobre el que se ha escrito bastante, (el síndrome de la abuela esclava) es un tema del que poco se habla en las familias nicaragüenses. De hecho, es muy poco conocido. Si vos preguntás a una familia probablemente ni siquiera hayan escuchado hablar sobre la enfermedad”, explica Amanda Flores, especialista en psicología clínica en el país.

Según Flores, el “síndrome de la abuela esclava” es un problema mucho más profundo que no se reduce únicamente al cuidado de los nietos, sino a todas las labores y situaciones al que las mujeres mayores son sometidas dentro de la familia, y que sobrepasan sus capacidades físicas y emocionales. Asimismo, asegura que estas mujeres evitan quejarse por temor a maltratos, e incluso algunas sienten que son abusadas.

En la Revista Niú conversamos dos abuelas y un abuelo en Nicaragua para conocer por qué dedican parte de su tiempo a la crianza de sus nietos y cómo se sienten al hacerlo. Estas son sus historias, contadas en primera persona.

“Lo hago por amor, pero no es mi responsabilidad”

Johanna Patricia Campos, 50 años, ama de casa. Abuela de una bebé de 11 meses.

En ocasiones los hijos delegan el cuidado de los nietos a los abuelos, muchas veces incluso sin preguntar. Solo te dicen: “Bueno, ahí queda, míremelo”. Y parte sin novedad.

En mi caso, yo ya estaba preparada. Ya sabía de la llegada de mi nieta. Porque mi hija vive con su esposo en mi casa. Yo hablé con ellos y les dije: “Trabajen ustedes que yo les voy a echar una mano con el cuidado”. Ahí fui yo la que me ofrecí a ayudar de esta manera para que pudieran salir adelante.

Sin embargo, la responsabilidad de cuidar a los hijos es de los padres. Uno como abuela o abuelo lo que hace es apoyarlos en ese momento para que puedan trabajar y salir adelante, pero la obligación no es de nosotros. Yo se las voy a ver hasta que cumpla un año, después que la metan a un CDI (Centro de Desarrollo Infantil) para que la niña se vaya adaptando a convivir con otros niños. Porque no voy a estar toda la vida, además a medida que crece requiere mayores cuidados. Yo lo hago por amor, porque es mi nieta, pero no es mi obligación.

Los hijos no deberían de ponerle tanta carga a las personas mayores. Porque es verdad que uno quiere a los nietos, pero a veces le quieren dejar toda responsabilidad a las abuelas. Entonces, uno pasa a ser como si fuera la mamá. Y no es así, tiene que haber un límite. Yo la miro, pero no es mi responsabilidad, solamente soy una abuela.

“La crianza de un hijo es una tarea indelegable”

Isidro Martínez Robles, 58 años, docente. Abuelo de un menor de 12 años.

Se supone que todo hijo tiene padre y madre; a ellos corresponde en principio esa responsabilidad, excepto en el caso en el que haya una especie de solicitud o acuerdo entre las partes, y a la disposición de los abuelos de poder ayudar.

A diferencia de otros abuelos, no tengo una responsabilidad total con mi nieto por mis compromisos laborales. Sin embargo, hay momentos, cuando tengo tiempo libre, en que convivimos. También hay ocasiones en las que me encargo de atenderlo cuando nos quedamos solos en casa. En ese caso, mi esposa y mi hija nos dejan preparados los alimentos y yo únicamente tengo que calentarlos. No es una situación que me canse.

En realidad, me gustaría contar con más tiempo para compartir con él, porque mi rutina de trabajo es muy cansada.
Es bueno establecer vínculos con los nietos, pero es responsabilidad de los padres encargarse de su cuidado, no de los abuelos. La crianza de un hijo es una tarea indelegable y, por tanto, no tiene por qué asumirla un abuelo o abuela. Salvo en algunas situaciones muy peculiares en la que uno como abuelo tenga que asumir esa obligación.

Por ejemplo, algún impedimento físico. Supongamos en el caso hipotético –¡Dios no lo quiera!–, que mi hija sufra algún accidente que le imposibilite asumir su responsabilidad como madre, entonces ahí creo que a nosotros (como abuelos) nos correspondería hacernos cargo de nuestro nieto.

“Mientras uno esté sano, lo hace de todo corazón”

Luisa del Carmen Hernández, 58, jubilada. Abuela de seis nietos

La ayuda con la crianza de los nietos es por la confianza que tienen con uno como abuelo o abuela. Más si uno es jubilado y ya no trabaja, los padres depositan sus esperanzas en nosotros para que les echemos una mano cuando ellos salen de casa para estudiar o ir a trabajar. También porque vivimos en tiempos muy peligrosos y uno ya no puede encargar el cuidado a cualquier persona.

Antes había menos peligro y uno podía confiar en alguien más para cuidar a los hijos. Sin embargo, hoy vemos que hasta las niñeras le hacen maldades a los niños. Entonces, mientras uno tenga fuerza les ayuda a los hijos en la crianza de los nietos, pero tampoco esto significa que toda la carga tiene que caer sobre los abuelos. De lo contrario, uno no tiene vida social si está solo pendiente de los nietos. Los padres tienen que asumir esa responsabilidad.

No es nuestra obligación cuidar a los nietos, lo hacemos por ese amor y entusiasmo por los más pequeños, también, muchas veces, por las circunstancias (económicas) en que vivimos en estos tiempos. Sin embargo, mientras uno esté sano y pueda colaborar lo hace de todo corazón.

Asimismo, hay otras maneras en que se puede colaborar sin desgastarse tanto. Por ejemplo, desempeñando un papel de vigilancia, por si los padres pagan a alguien. En ese caso, sería observar que el niño o niña sea alimentado correctamente por parte de la persona encargada del cuidado.

Yo ayudo a mis hijos en lo que más puedo. Por ejemplo, mi único hijo varón gana un salario muy bajo que no le permite contratar a alguien para que cuide a su niño, así que yo lo apoyo mirándole a su bebé de dos años. También tengo a mi cargo a otros cuatro nietos más. Salvo uno de 12 años que de él se hace cargo una de mis hermanas.
Aunque actualmente estoy jubilada y sin trabajo, aún siento ánimo de hacer los quehaceres del hogar, apoyar a mis hijos y nietos.

¿Qué hacer para evitar el “síndrome de la abuela o abuelo esclavo”?

Amanda Flores, especialista en psicología clínica en Nicaragua, ofrece algunas recomendaciones para evitar el síndrome de la abuela o abuelo esclavo desde la labor de los padres y madres, como desde los mismos abuelos y abuelas.

Desde los padres y madres:

  • Reconocer que el síndrome de la abuela esclava es real y cualquier persona mayor puede padecerlo.
  • Estar atento ante cualquier situación de abuso.
  • Establecer límites sobre el cuidado de los nietos y labores del hogar.
  • Recordar que los abuelos son un apoyo en situaciones de emergencia.
  • Tomar en consideración el equilibro del tiempo para no sobrecargar de trabajo.
  • Estar pendiente de síntomas como cansancio, cambio de humor o del desarrollo de otras enfermedades como hipertensión o diabetes.

Desde los abuelos y abuelas:

  • Buscar apoyo emocional con otros parientes (o especialistas).
  • Crear espacios y tiempo que apunten al desarrollo personal.
  • Dejar que los adultos asuman el papel de padres y madres.
  • Mantener una comunicación fluida con sus familiares.