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#EnPantalla | Retuerza su mente con el antirromance de I’m Thinking of Ending Things
I'm thinking of ending things

Estrenar I’m Thinking of Ending Things, vía Netflix, le permite al director llegar a un público masivo, que se traduce en más personas desconcertadas sobre lo que están viendo.

     

La nieve empieza a caer mientras Lucy (Jessie Buckley), espera a su novio, Jake (Jesse Plemons), en la calle. Después de tres semanas de relación, va a conocer a los padres del novio. En el camino, recapitulando su prematura historia de amor, un pensamiento recurrente invade su mente: I’m thinking of ending things (Estoy pensando en terminar), en franca contradicción al cuadro positivo de la relación. ¿Debería hacerlo? ¿Por qué?

Algunas pistas surgen al encontrar a los suegros. La madre (Toni Collette) y el padre (David Thewlis) —no tienen nombre— residen en un granja venida a menos. El paraje invernal es desolador. La pareja es chispeante, pero viven dentro de su propia burbuja. El aparente entusiasmo por su hijo y el noviazgo está teñido de desdén pasivo-agresivo. Mientras Jake se encierra en sí mismo, la realidad alrededor de Lucy empieza a mutar. Los suegros envejecen o rejuvenecen de una escena a otra. El nombre y la profesión de la protagonista cambian, mientras recibe insistentes llamadas en su celular. Vienen de ella misma. Es difícil encontrar un asidero en el aparente caos, y aún no he mencionado la realidad paralela que habita el afanador de una escuela, que parece estar vigilando a Lucy —o Lucía, o Louisa— y que puede ser, o no, Jake.

Kaufman descolló con los guiones de Being John Malkovich (Spike Jonze, 1999), Adaptation (Jonze, 2002) y Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Michel Gondry, 2004). Su estilo es enciclopédico y erudito, mezcla malsana de cultura popular y filosofía. Es el niño más listo de la clase, que no duda en recordártelo. Al tomar él las riendas de la dirección, se encausó hacia destinos más obtusos y alienantes —véase la brillante “Synecdoche, New York” (2008)—. Estrenar I’m Thinking of Ending Things, su tercera película, vía Netflix, le permite llegar a un público masivo, que se traduce en más personas desconcertadas sobre lo que están viendo. Si la ven hasta el final. Buena parte hará propio el mantra de Lucy. Ármese de paciencia. En la frustración reside la diversión. Podemos llenar páginas de texto interpretando los símbolos que colman la película. (SPOILER ALERT) Si no quiere contaminar su experiencia con mis apreciaciones, puede dejar de leer aquí.

La premisa es tan simple y banal que cualquiera puede identificarse con ella. ¿Quién no ha anticipado nerviosamente conocer a sus suegros? Buckley es una actriz cálida, que inmediatamente nos invita a su esfera emocional. Pero para Kaufman, el ego es elusivo, y los personajes tienen más valor como símbolos. Justo cuando creemos tener toda la información necesaria para entender quién es ella, nos tira una curva. Cambia su nombre, profesión o la excusa que esgrime para tratar de irse. Sus talentos y opiniones son prestados. Al debatir la película A Woman Under The Influence (John Cassavetes, 1974), repite literalmente un fragmento de la legendaria crítica negativa que Pauline Kael publicó en el New Yorker. Una edición de “For Keeps”, una compilación de sus escritos, se ve fugazmente cuando visita el cuarto infantil de Jake. Nuestros gustos y opiniones son accesorios que usamos para definir —¿u ocultar?— nuestro propio ser.

Lucy parece ser la protagonista, pero Jake es el agujero negro alrededor del cual órbita la trama. Sufre en furia silenciosa a sus padres. Impone sus decisiones sobre Lucy, incluyendo parar por un par de helados en medio de una ventisca, en un restaurante de comida rápida, incongruentemente ubicado en un páramo desolado. Ahí, tres mujeres-símbolo esperan: dos rubias convencionalmente hermosas, que lo tratan con desdén. La tercera muchacha, modesta y trémula, trata de advertir a Lucy sobre ‘algo’ —“no tienes que seguir hacia adelante”, dice—. Estos y otros indicios apuntan a su incipiente masculinidad tóxica. Los peligros de la vida en pareja se manifiestan cuando las aficiones de Jake y Lucy se vuelven intercambiables. Ella se puede perder a sí misma, al fundir su vida con la de él.

Puede ser que estemos ante la historia aleccionadora de una mujer que desoye advertencias sobre un amante abusivo, pero desde su sentido de superioridad, Kaufman no traicionaría su película con algo tan banal como una moraleja. Probablemente necesito una segunda vista para articular una teoría sobre cómo encaja en todo esto una producción escolar del musical “¡Oklahoma!”, pero no viene al caso. El desconcierto es parte del diseño de este curioso artefacto.

“Estoy pensando en terminar”
I’m Thinking of Ending Things
Dirección: Charlie Kaufman
Duración: 2 horas, 14 minutos
Clasificación: * * * (Buena)
Disponible en Netflix