En pantalla

“Eternals”: La última película de Marvel le hace honor a su nombre y nunca termina
Eternals

La anticipada colaboración entre la directora Chloé Zhao y el emporio comercial de Marvel Studios es una mutación fallida. Es incapaz de fusionar la sensibilidad del cine independiente con la fórmula del espectáculo taquillero de superhéroes.

     

Los “Eternals” del título son una estirpe de inmortales, creados por un ser celestial, Arishem, para proteger a la humanidad de los “desviantes”. Son depredadores en forma de animales fantásticos. Vemos a los héroes combatirlos a través de la historia, en escenas que nos llevan a la antigua Mesopotamia y a Babilonia. La misión parece culminar durante la conquista de América. Mientras los españoles arrasan Tenochtitlán, nuestros héroes matan al último desviante. Pero aquí se hace patente una limitación crucial, impuesta por su creador: no pueden interferir en los conflictos entre humanos.

Ya en tiempos contemporáneos, los “Eternals” se encuentran dispersos por el mundo. Algunos se hacen pasar por seres humanos comunes y corrientes. Ese es el caso de Sersi (Gemma Chang), quien trabaja como profesora en Londres y sostiene un romance con un colega mortal, Dane Whitman (Kit Harington). Al menos, hasta que un extraño terremoto global, y la reaparición de poderosos desviantes obligan a la vieja banda a reunirse. El grupo incluye a Ajak (Salma Hayek), Ikaris (Richard Madden), Thena (Angelina Jolie), Gilgamesh (Ma Dong-Seok), Kingo (Kumail Nanjiani), Sprite (Lia McHugh), Druig (Barry Keoghan), Phastos (Brian Tyree Henry), y Maakari (Lauren Ridloff).

Consumiría la extensión de esta columna describiendo sus poderes, y la intrincada mitología que los sostiene. En el fondo, no vienen al caso. Es más interesante contemplar “Eternals” como un intento estratégico de lo Marvel Studios para posicionarse de cara a una nueva etapa narrativa, que ya no depende de sus personajes emblemáticos. No solo “Iron Man” agotó su arco dramático, también el actor Robert Downey Jr. se cansó del papel, o se volvió demasiado caro para el balance de la contabilidad. En cualquiera de los dos casos, el resultado es el mismo.

Más que una película que tiene una historia que contar, se siente como una reacción al clima ideológico que satura a la opinión pública de Estados Unidos. El reino de los hombres blancos heterosexuales está bajo asedio. ¡Ya era hora que esto pasara!…pero la respuesta de Marvel es vacía y oportunista. El reparto es una especie de Naciones Unidas de lo políticamente correcto: hombres y mujeres comparten protagonismo; los héroes comprenden un crisol de razas. Una de ellas es sorda, uno es gay.

Hay dos hitos del MCU: un beso entre hombres, una escena de sexo heterosexual. Y claro, detrás de cámara, tenemos a Zhao, una mujer directora de origen chino. ¡Marvel Studios es más inclusivo que nunca!

Si tan solo la película estuviera a la altura de su agenda. El guion es gratuitamente complicado, con una estructura que demanda el uso extensivo de ‘flashbacks’ para sustentar sorpresas. Con un reparto tan amplio, es fácil perderle el rastro a los rostros menos reconocibles. Hasta las secuencias de acción se sienten innecesarias. Es una mala señal, cuando estás viendo una escena de pretendida espectacularidad, y solo puedes pensar que deberían haberla cortado. Con dos horas y 37 minutos de duración, “Eternals” es la segunda película más larga de las 26 que hasta la fecha componen el “Marvel Cinematic Universe” —MCU, para los amigos—. “Avengers: Engame” (2019) conserva ese dudoso honor, con tres horas y un minuto. Hablar de este tipo de minucia es más interesante que la película misma.

El aparato de propaganda de Marvel ha aprovechado el status de Zhao, ganadora del Óscar a Mejor Dirección por “Nomadland” (2020). Pero sus aportes son eminentemente estéticos: en teoría, promovió el uso de locaciones naturales y recurrió a menos trabajo de estudio con pantalla verde. Favoreció efectos especiales prácticos sobre manipulación por computadora. Pero poco o nada de su humanismo es evidente aquí. Hasta el humor, usual tabla de salvación en estas películas, brilla por su ausencia.

“Eternals” puede ser demasiado grande para fallar. Es demasiado cara para tomar riesgos que permitan encontrar nuevas maneras para entretener y sorprender al público. Demasiado importante en las proyecciones empresariales para darle genuina libertad a su equipo creativo. En lo que dura “Eternals”, casi que puede ver dos veces seguidas “Venom 2: Let There Be Carnage” (Andy Serkis, 2021). Sería tiempo mejor invertido, y más divertido.

“Eternos”
(Eternals)
Dirección: Chloé Zhao
Duración: 2 horas, 37 minutos
Clasificación: * (Mala)