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«Exiliada», el retrato de una sobreviviente de abuso sexual

Este es el primer documental sobre la historia de Zoilamérica. Carlos Herrera | Niú

Siempre es difícil que una víctima de abuso sexual se decida a hablar con un extraño sobre su tragedia. Más, si se hace con una cámara de video de por medio. Pero Leonor Zúniga cree que si Zoilamérica Narváez accedió a hablar con ella sobre la denuncia contra su padrastro, Daniel Ortega, “fue porque le hice dos promesas”.

La primera, es que no haría “un film de odio contra sus padres. Que no me interesaba mostrarlos como caricaturas diabólicas, sino tratar de entender el fenómeno de cultura de impunidad y silencio, respecto a lo que había pasado. Lo otro es que nunca le iba a preguntar cómo había sido el abuso sexual, porque ella escribió un testimonio, que está en Internet, y no necesito hacer eso”, explica la realizadora.

En 24 minutos, el documental «Exiliada» ofrece una mirada a la tragedia de Zoilamérica, tras denunciar en 1998 haber sufrido abuso sexual del actual presidente de Nicaragua y el dolor que implicó no recibir el apoyo de su madre, Rosario Murillo. Pero también, hace un paralelismo con el abuso de poder que sufre actualmente el país.

Una historia difícil

La historia va del pasado al presente de Zoilamérica. Podemos ver como en un acto público Ortega toma el micrófono y dice:  «Rosario me decía que quería pedirle perdón al pueblo por tener una hija que había traicionado los principios del Frente Sandinista de Liberación Nacional”. Murillo llora. La relación con Zoilamérica estaba rota.

El filme sigue la vida de Zoilamérica como sobreviviente de abuso sexual, veinte años después de que acusó públicamente a Ortega de violación, y se traslada de 1998 al 2016, cuando su padrastro compite para ser nuevamente presidente de Nicaragua.

A pesar que todo en esa familia es político, Zúniga explicó en entrevista con el programa Esta Semana, que su intención no es política, aunque reconoce que no es posible hablar de ese tema sin hacer política.

“El abuso sexual es un abuso de poder, y cualquier filme que cuestione el poder, es político. No veo posible hacer un filme sobre abuso sexual, que no sea político”, señaló la creadora.

«Me interesaba el drama interno, porque no quería hacer un filme similar a muchas noticias sobre Zoilamérica, donde tu conclusión es: ‘están locos, esa familia está excepcionalmente en problemas’. Y claro que es una familia muy particular, por el abuso de poder, pero quiero que la gente vea eso, y se pregunte, ¿en mi casa hay abuso sexual? ¿Qué hice yo para lidiar con las víctimas? ¿Silencié, ignoré, rechacé a la persona, o hice algo distinto?», cuestiona.

Inspirar a víctimas

Zúniga recuerda que le dijo a Zoilamérica que «quería que ella sirviera como espejo para muchísimas familias nicaragüenses, y muchísimas más alrededor del mundo, de cómo se siente la víctima de abuso sexual cuando no le creen, cuando la castigan y la persiguen».

En el proceso surgió Giordano de forma inesperada, su hijo de nueve años en ese entonces, que resultaría ser un personaje relevante en el documental. Con él se abrió una serie de reflexiones, que tiene que ver con cómo lidia con el trauma la nueva generación. Esto es, los hijos e hijas de las personas que sufren abuso sexual.

Estas personas «lidian con el hecho de que sus familiares no solo la sacaron a ella de la familia y del país, sino que son figuras prominentes en este país. Era muy particular esto de ver a una mamá con un niño pequeño, viendo cuando sus abuelos se lanzan a la presidencia, (en 2016) como resultado de una complicidad para esconder el abuso sexual», narró.

Violaciones

En referencia a la tragedia que vive Nicaragua desde el 18 de abril de 2018, Zúniga refiere que «Zoilamérica dijo que veía que en Nicaragua se estaban aplicando las mismas estrategias y técnicas de opresión que le aplicaron a ella, y me parece muy pertinente, porque el abuso sexual es un abuso de poder, y el abuso sexual se basa, sobretodo, en deshumanizar a la persona a la que se abusa».

En paralelo, observa que eso es lo que está pasando en Nicaragua. «El Gobierno, encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, constantemente deshumaniza las voces que no están de acuerdo con ellos. Nunca implementan una discusión. Simplemente, no valen, no sirven, y bajo su idea de mesianismo, de patria, justifican las agresiones físicas, y hasta los asesinatos».

El filme es narrado en primera persona por Zoilamérica, quien revela el impacto de la denuncia en su vida y la de su hijo menor. Carlos Herrera | Niú

Por festivales

Los planes para «Exiliada» son llevarla al circuito de festivales, y presentarla en la mayoría de países que sea posible, organizando actividades paralelas donde sea posible.

También publicarla en una plataforma online, para que esté accesible para los nicaragüenses (sabiendo que en este momento sería imposible proyectarla en cines nacionales sin recibir represalias).

“Si las cosas cambiaran en Nicaragua, y hubiera garantías mínimas de respeto a los derechos constitucionales, como poder reunirse, cuestionar, y se respetara la libertad de expresión, nos gustaría llevarla y presentarla en el país, pero ahorita esas opciones no existen”, sentenció la cineasta.