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Hay un préstamo para cada necesidad
Foto: Agencias | Niú

Conocé los diferente tipos de préstamos, así como sus ventajas y desventajas en este artículo de Elaine Miranda, en Plata con Plática.

     

Si hay algo en lo que todos debemos estar de acuerdo con respecto al sistema financiero, es que se ha desarrollado muchísimo en los últimos años. A tal punto que, literalmente, existe prácticamente un producto para cada necesidad.

Mientras para algunos puede ser tedioso tener que investigar entre tanta oferta, la realidad es que algo para sacarle ventaja: encontrar el producto ideal para vos en un momento determinado.

Los hay en cuentas de ahorro

¿Querés una cuenta sencilla, solo para iniciarte en el banco? ¡Existe! A mí me encanta la cuenta AMIGO de Banco LAFISE. ¿Querés una cuenta para tu(s) hijo(s)? También las hay para niños. ¿Buscás algo que te de una tasa más alta? Existen opciones que, a cambio de mantener cierta parte congelada, te dan una tasa mayor… y así sucesivamente.

Y también en préstamos

A lo largo de los años, no sabés cuántas veces he recibido mensajes  de personas donde me cuentan cómo adquirieron cierto tipo de préstamo para algo que NADA tenía que ver. Y aunque no lo creás, SÍ hace una ENORME diferencia el tipo de crédito que pedís.

Hace unos días justamente me llegó esta pregunta de un lector y es por eso que hoy lo quiero abordar de una vez por todas:

Captura de Pantalla 2021 07 22 a las 9.54.29 a. m. | Plata con Plática

Entendamos los créditos:

Crédito hipotecario:

Lo primero que se nos vuele venir a la mente es: comprar una casa. Y sí, ese es uno de sus grandes usos. Pero también puede servir para construir la casa, ampliarla o remodelarla, o comprar un terreno, finca o propiedad. Pero además de eso, te sirve para obtener liquidez. En este caso, vos sos dueña de una propiedad y la hipotecás para recibir el dinero y hacer algo más con esa plata.

Hace unos años conocí a alguien que compró un terreno con un préstamo personal, en lugar de un crédito hipotecario. Como resultado, en lugar de pagar una tasa de 8.5%-9% (que estaba en aquel momento) pagó una tasa de 20%. Y en lugar de tomar el crédito a 10 años, lo hizo a 5. ¿Ves cómo sí hace una diferencia el crédito que tomés?

En general, la tasa del crédito hipotecario suele ser la más baja del mercado.

Crédito automotriz:

Si el hipotecario sirve para la casa, el automotriz, como su nombre lo india, sirve para comprar un carro nuevo o usado. Acá el asunto es mucho más específico pues este es el único uso que se le debe dar.

La tasa de interés para un carro nuevo suele ser más baja que para un carro usado, pero claro, el precio del nuevo es más alto. Entonces, ¿qué es mejor? En este post ya hicimos esta tarea de comparar y verás la respuesta.

Después del crédito hipotecario, este tiene la tasa más baja. Incluso, han habido casos en los que son bien similares. Moraleja: si vas a comprar un carro financiado, hacelo con un crédito automotriz.

Préstamo personal:

Este es el gran comodín de todos. Y tiene su razón de ser: es el más sencillo de sacar y su objetivo mismo es “personal”. Así como hay personas que lo usan para irse de viajes o completar para una maestría, hay quienes lo usan para consolidar sus deudas, irse de shopping, mudarse de su casa… comprar un terreno o terminar de pagar un carro. 

¡STOP! Si bien es el más sencillo de sacar (siempre que tengás buen récord y la capacidad de pago), su tasa también es más alta que los anteriores porque no hay garantía de por medio. Está pensado como un crédito de consumo y pagarás una tasa responsable por ese consumo.

¿El mejor uso que le podrías dar? Consolidar tus deudas o financiar la compra de un bien grande y duradero (ni casa, terreno, ni carro, ¡por favor!), o como capital inicial para un negocio si NO TENÉS ninguna otra opción.

Extra-financiamiento:

Es una línea adicional a tu tarjeta de crédito, por lo que para conseguirlo debés tener una tarjeta de crédito y ser un buen cliente: no haber caído en mora.

Su funcionamiento es bien parecido al del préstamo personal y la tasa también es similar. La única diferencia es que su raíz es la tarjeta de crédito.  Muchas veces recibimos mensajes o correos con extra-financiamiento pre-aprobados, listos para irse a retirar y corremos emocionados. ¡Calma! Si no tenías un uso pensado para ese dinero, es 100% probable que lo vayás a desperdiciar y te estarás endeudando de a gratis.

Tarjeta de crédito:

Aunque no es un crédito como los demás, pues este ya es un crédito revolvente (en el que, en la medida que usés y pagués podés seguirla usando), me gusta tocarlo porque por su facilidad de uso, es de las maneras en que más nos endeudamos.

Una vez conocí el caso de una doctora que se quería comprar una camioneta nueva. No había ahorrado ni un peso y decidió que era buena idea financiar la compra al 100%:

  • El 80% lo financió con un préstamo automotriz, que es correcto.
  • El 20% que le pedían de prima lo fue a sacar de la tarjeta de crédito.

Esto está mal desde muchos puntos de vista:

  1. Financió el vehículo al 100%.
  2. No había un plan, no había ahorrado ni un peso para su compra.
  3. El 20% lo financió con una tasa de interés altísima, cercana al 50%.
  4. Además de esa tasa de interés, hay una comisión que ronda el 5% sobre el monto, por retirar del cajero.

La tarjeta de crédito es un producto financiero espectacular. Yo la uso para todo lo que puedo. Pero debemos ser responsables y antes de usarla, hay que conocer al 100% su funcionamiento.

Ebook tarjeta de crédito

Entonces sí, la oferta de productos financieros es tan amplia que hoy podés encontrar el crédito ideal para la necesidad particular que tenés. Dejá la pereza de lado y échate un clavado antes de irte por el primer préstamo que te ofrecen porque al final hace una diferencia GIGANTE en los intereses que terminás pagando.

¿Y vos? ¿Qué créditos has pedido anteriormente? ¿Los has usado de la manera correcta? ¿Has pedido un préstamo para el fin equicovado?

*Este artículo fue publicado originalmente publicado en el blog: Plata con Plática