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Kit de previsión financiera: Cómo y por qué tenerlo
Foto: Agencias | Niú

Conocé con Elaine Miranda cómo hacer tu kit de previsión financiera en este artículo de Plata con Plática.

     

Hay dos palabras claves para empezar a realizar tu kit de previsión financiera: aceptación y análisis.

La primera nos funciona para darnos cuenta que la vida de todas y todos sin excepción, está llena de altibajos, nadie tiene una vida perfecta y feliz todo el tiempo. Siempre habrán emergencias o tragedias y es mejor estar preparados de todas las maneras posibles, incluida evidentemente la financiera. Aceptar eso es el primer paso que te llevará hacia la segunda palabra.

El análisis para ser capaz de prepararte financieramente (y no, no solo se trata de ahorrar), para hacerle frente a diferentes escenarios que podrían sucederte.

Posiblemente ahora cuando pensás en emergencia se te viene a la mente la pandemia, pero no es la única. Por ejemplo, en Nicaragua también pueden haber huracanes, terremotos, crisis sociales, económicas, políticas o muertes y enfermedades. Y bueno, además del COVID-19 hay otras muy graves como el cáncer, por ejemplo.

No se trata que vivás con miedo y esperando que algo malo te suceda, sino que es una posibilidad y entre más preparado o preparadas estés, más rápido vas a superarlo (al menos en la parte financiera) y con menos dolor.

¿Cómo hacer tu kit de previsión financiera ?

1. Fondo de emergencia

Sí, aquí vamos de nuevo. Otra vez a recordarte que el fondo de emergencia es esencial para crear tu kit, es la base de todo y sin esto no podrás hacerlo.

Como ya he publicado en artículos anteriores, tu fondo de emergencia debe ser equivalente a seis meses de gastos de subsistencia. Aquí te dejo una imagen que te ayudará a calcularlo.

Este fondo aplica para todos los escenarios posibles de una emergencia. Por eso es importante recordar la finalidad de este dinero: ¡usarse en un momento de necesidad! Lo que quiere decir que si este momento llega – y llegará-, sentite libre y agradecido de haber tenido tu colchón. ¡Para eso era!

2. Seguros

Para los gustos los colores. Y en materia de seguros, este mundo está tannnn desarrollado que vas a encontrar una gama súper amplia de opciones. Tanto de tipos y coberturas, como de precios.

El primer seguro, el más básico, es el seguro de vida. Este de da tranquilidad, pues sabés que si algo te llega a pasar a vos, las personas que dependen económicamente de vos (hijos, pareja, padres, etc.) estarán cubiertas.

Hace unos días justamente hablaba con un cliente sobre esto y me decía que hace unos meses se vio muy mal de COVID. Me dijo:

Pensé que me iba a morir… y lo único que me daba tranquilidad era saber que mi esposa y mi hija de 4 años quedarían con dinero y, al menos financieramente, no iban a padecer.

El segundo seguro importantísimo es el de gastos médicos. ¿Qué hace? Te ayuda a pagar por los gastos -hospitalarios, doctores, exámenes, medicinas, etc.- cuando enfermás. Tus opciones van desde el INSS, pasando por seguros médicos nacionales, hasta la infinidad de seguros médicos internacionales que existen.

En ese orden también son los costos a pagar y las coberturas recibidas ;).

3. Tus documentos en un solo lugar

Lo importante aquí es que todaaa la información esté reunida en un solo lugar, que sea de fácil acceso y que tu persona de confianza (esa a quien le dejás toda la información, en caso que vos faltés) sepa dónde está para usarlo al momento de una emergencia.

Es ideal tener la información en físico y en digital, porque por ejemplo si tu emergencia es un incendio, hay posibilidades de que tus documentos importantes sean destruidos, así que tener un respaldo digital es valioso en este tipo de situaciones.

Yo tengo un folder de plástico (como un maletín) con separadores para organizar cada documento, y Yassir ya sabe dónde está. Literal sólo es agarrarlo, abrirlo y ahí está toda la documentación. Como verás, en mi caso mi respaldo es mi pareja, pero el tuyo puede ser tu mamá, papá, hijos, etc.

Mi kit de previsión financiera incluye:

  • Cuentas bancarias.
  • Pólizas del seguro de vida (de Yassir y mío).
    Póliza de gastos médicos de nuestra familia.
  • Plan de retiro.
  • Documentos del carro y del préstamo de éste (todavía se está pagando).

También podés añadir en ese folder si estás pagando un préstamo de una casa, o cualquier otra deuda que tengas, el pasaporte, la colilla del INSS y el contacto de la persona que te vendió el seguro de vida o el seguro médico (en caso de no usar el del INSS).

Otro de los documentos esenciales es el testamento. Aunque en Nicaragua no tenemos esa cultura, es importante dejar todo en orden para evitarle malos ratos a tus familiares.

Por último, siempre dejá a la mano de tu persona de confianza, los números de teléfono / correo de tus jefes inmediatos o del área de recursos humanos si trabajás en una empresa. Esto con el fin de dar aviso en caso de una emergencia.

Gestiones durante una emergencia

Lo primero es tener claro que siempre vas a usar el fondo de emergencia. Si tu emergencia es médica, probablemente usarás todo o una buena parte de tu fondo. En caso que sí tengás seguro, usarás tu fondo de emergencia para pagar el deducible y coaseguro y luego entraría la cobertura de tu seguro médico.

Si tu emergencia es la muerte de alguien cercano, entonces debés ponerte en contacto con el intermediario de seguros para gestionar el cobro de la póliza de vida… y mientras tanto usarías tu fondo de emergencia para las primeras gestiones.

De igual forma sucede con desastres naturales o accidentes de tránsito. Por eso, siempre es importante tener tu fondo de emergencia listo para usarse, además de los contactos de tus intermediarios de seguros.

Probablemente este es el tipo de información que no te gusta leer. Yo sé que no es como estar leyendo sobre ahorrar para lograr hacer ese viaje que tanto querés, todo lo contrario.

Este artículo pretende prepararte financieramente para una desgracia y nadie quiere eso, pero así es la vida. Y como dije al inicio: debés aceptarlo y estar lista o listo para superar financieramente esas tragedias por vos y tu familia.

*Este artículo fue publicado originalmente en blog: Plata con Plática