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La «azul y blanco»: símbolo de resistencia cívica
Ilustración: Juan García
Ilustración: Juan García

Desde las protestas de abril, la bandera de Nicaragua se ha convertido en un símbolo de rebelión y rescate de la dignidad nacional

     

Una ola “azul y blanco” se ha tomado las calles de Nicaragua desde el 18 de abril. Son cientos de miles que cargan sus banderas en cada manifestación “autoconvocada” con el fin de demostrar su rechazo hacia el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Para muchos, septiembre —el mes patrio— inició desde abril.

La bandera de Nicaragua, un símbolo nacional, se ha convertido en los últimos cinco meses en un signo de rebelión. Portarla es sinónimo de orgullo y dignidad. Así lo cree Adrián, un joven universitario que desde el inicio de las protestas ha salido a las calles contra la represión del Gobierno de Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidente Rosario Murillo.

Este joven cree que su bandera azul y blanco, adquirida por solo 80 córdobas a un comerciante, es su “única arma”. También opina que los símbolos patrios, que aprendió a reconocer desde su infancia, “han sido reivindicados” desde el inicio de las protestas. En todas las ciudades del país, pululan los colores de la bandera y las cantatas públicas del himno nacional, algo que según algunos historiadores nunca se había visto en la última década.

“Las personas hablan mucho de la importancia de haber recuperado las calles, pero creo que lo más importante es haberlas recuperado con nuestra identidad y bandera como escudo. Simboliza una prueba más de que esta lucha no es financiada por alguien externo, sencillamente es el pueblo de Nicaragua”, manifiesta este universitario con un tono de orgullo. Tiene 20 años y cada vez que protesta evita dar su nombre. Su rostro, como la mayoría de manifestantes permanece cubierto por una pañoleta también con los colores azul y blanco.  Los colores patrios están en todas partes: morteros, camisas, pintas, carteles, sombreros, gorras, pañuelos, vehículos. En todo.

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Desde el inicio de las protestas, los manifestantes usaron la bandera nacional como símbolo. Fotografía tomada el 18 de abril, en Camino de Oriente. Carlos Herrera | Niú

“El uso de nuestros símbolos patrios, principalmente la bandera, define por quién luchamos, o sea por nuestra patria, no por un partido. Nos apoderamos de nuestros símbolos utilizándolos como escudo contra un régimen dictatorial que nos quiere imponer sus colores”, sentencia ‘Piolina’, otra joven universitaria que se ha manifestado contra el Gobierno de Ortega y Murillo.

Portar la bandera de Nicaragua es casi un delito

Para la socióloga e investigadora Elvira Cuadra, la explosión azul y blanco es “un mensaje de los propios ciudadanos hacia todas las fuerzas políticas, que exige repensar un nuevo proyecto de nación que se incluyente y en el cual todos los ciudadanos se reconozcan”.

Cuadra ha encabezado diversas investigaciones sobre jóvenes y cultura política y considera que este rugido social no inició desde abril, sino que desde hace unos cinco años ha venido “germinándose”.

“Desde 2011 hay reclamos de la gente por construir una propuesta de nación o una propuesta de país que englobe a todo el mundo y que haga a un lado las banderas partidarias, particularmente la del Frente (Sandinista) que está asociada con el Gobierno”, argumenta la socióloga, que a inicios de las protestas escribió un artículo sobre los símbolos de la rebelión cívica.

Pero no todo en las manifestaciones es ímpetu. Algunos ciudadanos han expresado en las redes sociales que portar la bandera nacional se ha convertido en un “delito”.

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En la marcha del Día de las Madres, miles de ciudadanos llevaron banderas azul y blanco. Esta manifestación es considera como una de las más grandes que ha habido desde que iniciaron las protestas. Franklin Villavicencio | Niú

“Temor de portar algún símbolo de manera individual desde mi punto de vista sí, porque si un paramilitar te encuentra solo en una calle portando cualquier símbolo, sea una camisa azul y blanco con un guardabarranco al centro, te puede atacar o hasta llevarte preso. Pero de manera grupal te sentís seguro, acuerpado”, asegura un manifestante de Managua.

De hecho, hace algunos días se hizo viral en las redes sociales un video en el que se ve a simpatizantes del Gobierno de Ortega explotaban unos globos azul y blanco que los manifestantes han tirado a las calles como forma de protesta.

“Es un acto de rebeldía usar la bandera, por supuesto. Es triste no poder hacerlo con libertad, porque siempre está el temor que un antimotín te agarre con una bandera y diga ‘ese es un azul y blanco, un terrorista’”, sopesa Piolina.

Reivindicación de los símbolos patrios

Muchos manifestantes han denunciado que los colores azul y blanco han sido criminalizados por el aparato gubernamental del FSLN. Como muestra, entre uno de los objetos que la Policía Nacional presentó al detener al vocero estudiantil Edwin Carcache, tachado como “terrorista” por el oficialismo, fue una pañoleta azul y blanco. Los comentarios en Facebook y Twitter no se hicieron esperar y muchos denunciaron la criminalización de la protesta.

Pareciera, por un lado, que el Gobierno “rechaza” los símbolos patrios. Sin embargo, desde que iniciaron las protestas en abril las entidades gubernamentales fueron pintadas de azul y blanco, en sus muros se colocaron banderas y los colores propios de la vicepresidente Rosario Murillo pasaron a un segundo plano. Pareciera que de tanto fucsia, los manifestantes se hartaron. Desde entonces, ha habido una “pugna” por la bandera, así lo cree la socióloga Elvira Cuadra.

De hecho, en uno de los últimos discursos públicos de Ortega, una fila de jóvenes ondeaban más de una docena de banderas nicaragüenses a su lado. Algo insólito, si se realiza un análisis de las comparecencias del mandatario antes del 18 de abril, donde siempre perfilaban más los colores rojinegros que los nacionales.

“En ciertos momentos cuando hubo una capacidad de análisis del Gobierno de lo que pasaba, hubo un intento de disputar al movimiento ciudadano el símbolo de la bandera, por eso usan la bandera de Nicaragua tal vez un poco más que la rojinegra en este momento”, asevera Cuadra.

El también sociólogo Manuel Ortega Hegg, asegura que esta disputa se observa en “la muestra en la actitud de las fuerzas policiales y en los propios partidarios del Gobierno que tienden a identificar como adversarios a aquellos que portan la bandera azul y blanco”.

Ortega Hegg analiza que suceda algo similar con la imagen de Sandino, cuyo símbolo también ha sido disputado entre los manifestantes.

“Mientras para el partido de gobierno, Sandino es patrimonio exclusivo de su partido, para los rebeldes cívicos Sandino es un héroe nacional y, por tanto, su figura pertenece a todos, y no solo a un partido político. Significa que para estos últimos no es necesario pertenecer al FSLN para rendir homenaje a Sandino, guardar su memoria y reconocer  la vigencia de su ideario para nuestro país”, argumenta.

Augusto C. Sandino fue declarado héroe nacional en 2009 y de esta forma pasó a ser “patrimonio simbólico de todos los nicaragüenses”. Al inicio de las protestas, los pobladores del Niquinohomo, el pueblo natal de Sandino, quitaron los colores rojinegros por una capa de pintura azul y blanco. Una lucha que parecía no tener fin.

La explosión azul y blanco también ha “reivindicado” los símbolos patrios y “es parte fundamental de la lucha  por el rescate de una Nicaragua para todos”, asegura Manuel Ortega Hegg, quien además afirma que no solo los símbolos patrios han sido reivindicados desde abril, también las consignas y los cantos revolucionarios que marcó la época de la lucha contra la dictadura de los Somoza.

“Todo eso ha reconciliado dos generaciones: la generación que hizo la revolución popular sandinista  y la generación que ahora busca rescatar lo mejor de ese patrimonio simbólico e ideario para todos”, agrega.

“Valores cívicos han pasado a valores partidarios”

La educación básica puede que sea la primera puerta a los símbolos patrios para un ciudadano. Tanto Adrián, como ‘Piolina’ pasaron por esa primera etapa, donde los libros de Moral y Cívica eran la principal herramienta de formación en valores cívicos.

El especialista en educación del Instituto Estratégicos de Políticas Públicas (Ieepp), Alex Bonilla, analiza que a partir del 2007, con la llegada nuevamente de Daniel Ortega al poder, sucede una “deformación” en el escudo nacional, rediseñado de manera antojadiza por los colores y estilos propios de la campaña partidaria del FSLN.

De igual manera, sucedió un proceso adverso en el sistema educativo nicaragüense, que a partir del 2011 fue más evidente ya no solo en las aulas de clases, sino en todos los ministerios y entes autónomos del país.

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Algunos manifestantes admiten sentir temor al portar las banderas, pero en las manifestaciones se sienten «respaldados». Aseguran que los colores azul y blanco son una amenaza para el Gobierno. Carlos Herrera | Niú

“El culto a los símbolos se ha reducido al periodo de fiestas patrias, ya no debemos de hablar ni de culto, lo que ha pasado en los últimos años es que los valores cívicos se han confinado en valores políticos partidarios”, asegura el experto.

Este nuevo “modelo educativo” tiene un costo social. Según Bonilla, el principal es la falta de conocimientos profundos hacia los símbolos patrios: “Se sustituye el culto a la patria por el culto a un partido político que deforma la construcción de ciudadanía, la cual todo Estado debe garantizar a través del modelo educativo”.

Para muchos expertos la ruptura política y social que ha marcado a Nicaragua a partir de abril propicia el escenario idóneo para “refundar la república”; para algunos manifestantes se trata de “reivindicar” sus símbolos y cerrar así una vorágine histórica de violencia y represión.

“Seguiremos en las calles, con nuestra bandera, hasta que no sea visto como un delito portarla en las calles”, sentencia Adrián, de 20 años, pero con una fuerte convicción patriótica que hace cinco meses atrás ni él mismo imaginaba.

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