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Las raíces de la crisis de Nicaragua se avistan en la odisea personal de «Exiliada»

El documental de 24 minutos narra la vida de Zoilamérica Narváez. Cortesía Exiliada Film | Niú

Confesión de parte: soy amigo de la cineasta Leonor Zúniga, y la he acompañado en el proceso de producción de “Exiliada”. He visto cortes preliminares de la película, aunque estas apreciaciones están basadas en el final. Desde esa perspectiva, mi crítica no es objetiva. Pero claro, ninguna crítica lo es.

En 1998, la hija adulta de Rosario Murillo estremeció los cimientos de la política nicaragüense al denunciar a su padrastro, Daniel Ortega, por abuso sexual. El crimen se habría proyectado durante años, desde la infancia de la víctima. Para todos los sobrevivientes de abuso, es difícil hacer pública su condición y buscar justicia. Para Zoilamérica Narváez, doblemente. Su drama personal se convirtió en moneda de cambio de la tóxica política nacional. No podía ser una persona en busca de justicia. Se le impuso ser un símbolo. Mientras tanto, Ortega aprovechó su control del Poder Judicial para sabotear el proceso. La denuncia se disipó en el aire. Nicaragua pasó al siguiente escándalo.

Veinte años después, las redes sociales han amplificado el movimiento de denuncia conocido como #MeToo —“Yo también”—, motivando a la denuncia pública. La violencia latente del orteguismo estalló con fuerza destructora, demoliendo su simulacro de democracia y el pretendido “milagro económico”, abonado por el saqueo de la cooperación venezolana y la corrupción institucionalizada. Una vez más, los problemas de un país entero se proyectan sobre una persona.

La estrategia de Zúniga es concentrarse en la esfera personal. La película retrata la vida cotidiana de Narváez en Costa Rica. La vemos en su modesta casa, jugando y haciendo tareas con el menor de sus tres hijos; viaja en bus a dar clases en la universidad, corre por el parque. Es una madre soltera cómo cualquier otra. Su voz en ‘off’ reflexiona sobre la fraguada historia de su vida en familia. La película es íntima y personal, pero ocasionalmente recurre a imágenes de archivo y textos en pantalla, para ubicar a los espectadores que no están familiarizados con la política nacional. En ese contexto, “Exiliada” funciona de diferentes maneras, para diferentes públicos, pero manteniéndose fiel a su visión humanista.

Este es el primer documental sobre la historia de Zoilamérica. Cortesía Exiliada Film | Niú

“Cuando el padrastro es presidente, el país entero es su casa”, dice en un momento revelador. La historia de Narváez sigue el mismo arco dramático de muchas sobrevivientes de abuso, pero los efectos se ven magnificados porque la empresa familiar es el ejercicio de la política. Como todos los jóvenes que se ven expulsados del hogar cuando acusan a una figura de autoridad, Ortega y Murillo terminaron empujando a la hija inconveniente al exilio. “La Familia” es como “el partido”. Su pretendida “estabilidad” prevalece sobre el bienestar de los individuos.

Narváez no sólo esta exiliada de su país, sino también de su familia extendida. Este estado se invoca en una brillante decisión editorial, cuando Zúniga corta de un aula repleta de estudiantes, a una composición de pupitres vacíos, en el mismo espacio. El efecto es escalofriante. Sin embargo, el núcleo familiar que ella misma ha construido, prevalece. Sus dos hijos adultos viven en otros países, están presentes a través de videollamadas. Una breve secuencia de tomas rápidas, con música de ritmo acelerado, transmite cómo bálsamo el vértigo del bienestar conquistado contra todo pronóstico. “Mi hija me dice: ‘¡Juntos somos invencibles!’”. Hay luz al final del túnel.

El filme es narrado en primera persona por Zoilamérica, quien revela el impacto de la denuncia en su vida y la de su hijo menor. Cortesía Exiliada Film | Niú

Es una verdadera proeza, considerar tantas ideas en un documental de apenas 24 minutos de duración. La crisis actual le da otra dimensión a la historia. En cualquier país del mundo, un político señalado de delitos de esta naturaleza enfrentaría el fin de su carrera. Quizás la denuncia de Narváez fue una última advertencia sobre el verdadero carácter de Daniel Ortega. La bancarrota ética y moral del FSLN quedó en evidencia cuando el partido cerró filas a su alrededor. Después, suficientes nicaragüenses votaron por un sospechoso de pederastia, a pesar de su flagrante manipulación del sistema de justicia. El culto al poder y el machismo se erigen como nuestros pecados originales. Ahora, Ortega cosecha el fruto de la violencia que sembró durante toda una vida. Centenares acompañan a Zoilamérica en el exilio. Y tienen suerte. Porque no están secuestrados como presos políticos. No están desaparecidos. No están muertos. Quizás si hubiéramos escuchado a Zoilamérica, no estaríamos aquí. Quizás si la violencia contra las mujeres no fuera aceptada, tendríamos un país de verdad.

* “Exiliada” tendrá su estreno mundial el 26 de abril, en el festival Hot Docs de Canadá. Estreno nacional queda pendiente hasta nuevo aviso.

“Exiliada”
Dirección: Leonor Zúniga
Duración: 24 minutos aprox.
Clasificación:  (Muy Buena)