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“Lupin”: Reinventando a un clásico criminal para el siglo XXI
Lupin

“Lupin” alcanza un equilibrio particular. Es suficientemente “francesa” como para sentirse ligeramente exótica, familiar en su estilo de acción como para reconfortar a los consumidores de cine comercial norteamericano.

El legendario ladrón de la literatura popular francesa encuentra renovada vigencia en “Lupin”, nueva serie original de Netflix.
Arsene Lupin —se pronuncia “lu-pán”—, original caballero ladrón, nació en una serie de cuentos publicados periódicamente en una revista a principios del siglo XX. Se publicaron 17 novelas y 39 novelas cortas, incluyendo un mano-a-mano con Sherlock Holmes. Como los grandes antihéroes, es un ladrón con principios, cometiendo delitos que solo victimizan a personajes cuestionables.

Existen innumerables adaptaciones al teatro, el cine y la televisión. Recuerdo una serie de manufactura francesa, que el SSTV (Sistema Sandinista de Televisión) transmitió efímeramente a principios de los 80. Uno de los primeros largometrajes de Hayao Miyazaki fue “Lupin The III: The Castle of Cagliostro” (1979), basada en una serie de ‘mangas’ inspiradas en el personaje creado por Maurice Blanc.

El arquetipo es tan fuerte, que trasciende todas las barreras culturales. Por eso, no es de extrañarse que Netflix, en su faceta de creador de entretenimiento global, ponga su rúbrica en este proyecto. El concepto tiene un matiz posmoderno, que en lugar de inventar una tradicional historia de origen en su época, reconoce el lugar de la creación ficticia en un mundo que simula nuestra realidad. El protagonista es Assane (Omar Sy), ladronzuelo de poca monta, que idolatra a Arsene Lupin, y comparte con él su facilidad para la trampa y la intriga.

Assane es eminentemente una buena persona. Esto aumenta la exasperación de su sufrida exesposa, Claire (Ludivine Sagnier). También es un padre cariñoso para su hijo adolescente, Raoul (Etan Simon). Y justo como su héroe, el blanco de sus fechorías suelen ser sujetos que merecen un escarmiento. Ese es el caso del millonario Hubert Pellegrini (Hervé Pierre). El magnate, que empleaba al padre de Assane como chofer, orquestó una estafa que destruyó la vida del inmigrante.

El arco principal de la serie tiene que ver con el ajuste de esta cuenta personal. Esto sirve de marco a una serie de aventuras que incluyen a Benjamin (Antoine Gouy), su mejor amigo convertido en anticuario. El amable antagonista es Youssef Guedira (Soufiane Guerrab), un obstinado policía que comparte su afición por Lupin. El presente se corta por ‘flashbacks’ de los personajes en su juventud. El ‘casting’ de los jóvenes actores es brillante, y suaviza las transiciones de tal manera que las estampas enriquecen nuestro entendimiento de la psicología de los personajes.

Los primeros tres episodios son dirigidos por Louis Leterrier, uno de los egresados del movimiento de “Hollywood en el Sena”, abierto por Lec Besson en los años 80. Su mano marca la pauta estilística de toda la serie. Es lo más cerca que he visto una serie de TV, de duplicar el pulso de las películas de James Bond en la pantalla casera. Dicho esto, el tono está modulado para todos los públicos. Dilemas asociados a la ética, la sexualidad y el racismo reverberan bajo la superficie, pero en términos accesibles para consumo familiar. Si quiere algo que ver con sus hijos, empiece por aquí.

“Lupin” alcanza un equilibrio particular. Es suficientemente “francesa” como para sentirse ligeramente exótica, familiar en su estilo de acción como para reconfortar a los consumidores de cine comercial norteamericano. Las hazañas de Assane son ingeniosas, y el placer se dispensa por partida doble: primero lo vemos ejecutándolas, y después, nos revelan el mecanismo de sus engaños. Podría ser anticlimático, pero no lo es. La astucia en exposición se siente como una extensión natural del carisma de Omar Sy. El actor se convirtió en una legítima estrella en su país, gracias a la comedia “Untouchables” (Nakache & Toledano, 2011), pero no tuvo mucha proyección internacional. Con esta serie, la misión se cumple.

Si algo puede cuestionarse, es su tratamiento al personaje de Juliette Pellegrini (Clotilde Hesme), la hija del millonario malvado. La serie lucha con imponerle una doble identidad, paralelamente contrincante y aliada —y posible interés romántico— pero el guion se queda corto a la hora de articular esa complejidad. Algunos giros que la involucran pueden sentirse francamente crueles. Y la conclusión del capítulo seis es el tipo de “final de suspenso” en la categoría de “todo fue un sueño”. Pero es fácil disculparlo. Estamos ante una pieza de entretenimiento tan deliciosa, que podría perdonarle todo. O casi todo. Hablemos después de que vea los últimos dos capítulos.

“Lupin”
Creador: George Kay
1 Temporada, 10 Episodios
Clasificación: * * * (Buena)
*Disponible en Netflix