Icono del sitio Revista Niú

Micheladas para no vomitar

micheladas

Chris Pizzitola | Flickr.com | Creative Commons

Sucede que la primera vez que probé una michelada casi vomito. El sabor me pareció repugnante. La mezcla sabía a más a un marinado de alguna carne que a algo ameno para el gusto. Eso fue hace varios años. La bebida estaba de moda en los bares de Nicaragua. Una michelada por acá y otra por allá, se oía. “¿Cómo jodido les puede gustar eso?”, me preguntaba.

Pronto me enteré que era una bebida nacida en el México ubérrimo de alcoholes y cultura. Los orígenes de la michelada —según una búsqueda en algunos portales especializados— no están del todo claros. La primera versión que se repite apunta a San Luis de Potosí. Había un ingeniero llamado Michel Ésper, que pedía las cervezas acompañadas de limón, sal y algunas salsas en un “sport-bar” durante los años setenta.

Los amigos copiaron el modo de Ésper y llamaron al cóctel michelada en su honor. La otra hipótesis apunta a un tal general Augusto Michel, un personaje descrito como el Coronel Aureliano Buen Día, quien era asiduo a las tabernas y pedía un extraño menjurje de cervezas con salsa picante y limón. El coronel Michel también le agregaba hielo a la mezcla.

Aunque otras versiones menos garciamarquianas, apuntan a que michelada es la simple pronunciación de “Mi chela helada”, como se le conoce a la cerveza en el país azteca.

Andy Walker | Flickr.com | Creative Commons

Lo cierto es que la michelada se popularizó tanto en México, que ahora es una bebida ideal para lidiar con el calor o para quitarnos la goma (la resaca, para los no nicas). No hay una receta única de michelada. La cervecería Modelo describe cinco tipos de Michelada: la Michelada cubana, Michelada con clamato, la Chamochela, Michelada Endiablada y la Gomichela.

Las recetas hablan de poner salsa inglesa a las micheladas. Y aunque no especifican marcas, las que hacen en Nicaragua con Salsa Inglesa Lizano son un desastre. Esta salsa inglesa es muy buena para cocinar, pero para Michelada ¡por favor no! Digo esto porque volví a reconciliarme con las micheladas hace menos de un año atrás. Probé las preparadas con jugo de tomate, salsa inglesa Lea and Perrins y Chile Tabasco. Me encantaron. Son pocos los lugares en Managua donde he probado las mejores.

Aunque el clamato (jugo de tomate con sabor a almejas, muy marinero) es el recomendado, yo me quedo con el jugo de tomate simple. Es mi preferido, aunque hoy otras formas de prepararla. En Managua son pocos los lugares que no se sorprenden cuando les pedís michelada con jugo de tomate. Uno de esos lugares y donde recomiendo pedir una michelada es el Chik Chak. Consiguen un equilibrio exacto de chile, pimienta, sal gruesa y tajín coronando el vaso.

El Zócalo, la nueva cadena de comida mexicana en Managua, ofrece varios tipos de michelada, entre ellas la que incluye rodajas de mangos y tragos de tequila.

#michelada with #craftbeer in #Mexico

Una foto publicada por ClimateCupcake (@sindra.sharma) el

En la mayoría de los sitios el mix no es tan sustancioso y se limitan a agregar muy poco, como en el Road House, en Granada, donde podría ser mejor. Pero en otros lugares he probado una fatalidad: cuando pedís una michelada te dan de esos mix preparados que venden en el supermercado. Suponemos que si buscamos una michelada es por la frescura de los ingredientes y no un sabor destemplado por estar tanto tiempo envasado.

Hace poco me di cuenta que Daniela Osorio, propietaria de Mosh Rock & Burgers, prepara micheladas muy mexicanas. Con el sabor tropical del mango y dando contrastes dulces al chile.

Daniela prepara con esmero las micheladas detrás de la pequeña barra de su local, mientras cuenta que aprendió a preparar micheladas en un viaje a México. Sobre la barra yace un ejemplar de Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño, un libro que sorprende muy tarde al lector, pero que se desarrolla en el D.F, donde dicen que sobran los bares para tomar micheladas.

Puedo dar fe que una michelada es un cóctel muy acorde a los calores nicas. Las cervezas nacionales, bien suaves y rubias, les van bien a estos mixes que les cuento. Pueden usarse cervezas oscuras, pero yo me quedo con las lagers, el jugo de tomate, el limón, el Chile Tabasco y el Tajín. Y hoy es viernes, así que exija una buena michelada.