Blogs

No es otra carta de amor

Hoy le pongo el punto final a esta historia antes de que sea ella quien termine conmigo. Porque quiero vivir y estar a tu lado es estar muerta

*El siguiente texto es ficción

José Antonio, esta no es otra carta de amor como las que nos intercambiábamos cuando éramos novios. Tampoco es una nota de despedida. Solamente es una puerta que se cierra para no volverla a abrir jamás.

Hoy me pegaste. No es la primera vez que lo hacés, pero sí la última. Hoy, como siempre, llegaste a la casa a mediodía, me besaste en la boca, fuiste a la cocina a buscar tu almuerzo, pero no encontraste nada. Un instante después estabas frente a mí gritándome e insultándome. Yo me quedé callada, mi única respuesta fue verte fijamente creyendo que tal vez así reaccionarías. Entonces pasó: diste la vuelta, avanzaste dos pasos, suspiraste profundo, te volteaste y tu puño cerrado se estrelló en la parte izquierda de mis labios. Sí, los mismos labios que hacía pocos instantes habías besado.

Hoy lloraste abrazado a mi cuerpo y tampoco fue la primera vez, pero sí la última. Cuando viste ese hilito de sangre resbalando por mi barbilla, abriste mucho los ojos, me rodeaste con tus brazos, me apretaste fuerte contra tu pecho y te soltaste a llorar. Ese llanto incontenible y ruidoso. Ese llanto automático y dramático. Ese llanto en el que ya no creo, que ya no me conmueve. Y después, tus súplicas de perdón, tus promesas vacías, tus lamentos inútiles, tu voz temblorosa dejando escapar un te amo tras otro, como si estuvieras rezando el rosario. Pero es en vano, ante mí ya no hay dios que te salve.

Hoy le pongo el punto final a esta historia antes de que sea ella quien termine conmigo. No estoy dispuesta a morir a manos del niño que alguna vez fuiste, ese que pasaba interminables minutos escondido bajo la cama, muerto de miedo y rabia, mientras oía a su papá alcohólico apalear como un salvaje a su mamá. No voy a entregarle mi vida al buen hombre que creía que eras. El que presumía de no ser como su padre, de no tener vicios, de vivir rectamente. Mirate, sos el príncipe azul que se decoloró por completo y que ahora está teñido con el rojo de la sangre que me han sacado tus golpes.

Hoy te dejo y no tengo ni una pizca de remordimiento por hacerlo. Porque ya no me interesa salvarte de tus demonios, me interesa salvarme del demonio que sos vos. Porque estoy harta de que cada noche me usés como una muñeca inflable, de esas que tienen un hueco entre las piernas. Porque las marcas que me has dejado en la piel son simples moretones comparados con los profundos desgarros que tengo en el alma. Porque quiero vivir y estar a tu lado es estar muerta.

Hoy vas a regresar del trabajo y no me vas a encontrar. Te vas a desconcertar, luego a enfurecer y a continuación a destrozar todo, empezando por nuestras fotos de pareja feliz, esas con las que decoramos la sala. Y después vas a llorar. Pero justo en ese momento yo voy a estar lejos de tus lágrimas. Y de tus puñetazos. Y de tus ruegos. Y de tus te amo que se van a estampar en la puerta cerrada, esa que yo ya no voy a volver a abrir jamás.


Este texto es ficción, si conocés un caso parecido, podés comunicarte con la autora en Twitter ¿Te gustó el artículo? Aquí podés leer más

One thought on “No es otra carta de amor

  1. Pero niña hay amores que matan pero este no es amor del que mata, este es amor del que asesina, y esto no es ficcion es la realidad que viven miles de mujeres al lado de canallas como Juan Antonio por que no ven pantalones de hombres que defiendan a estas mujeres, por que si los hubieran-Padres, hermanos o primos- estos «machos» como Juan Antonio hechan culo para atras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.