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Nomadland: El Óscar a Mejor Película no opaca su modestia
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La estructura episódica de “Nomadland” desdeña el dramatismo tradicional. El estilo de la película de la directora Chloe Zhao y el temperamento de la protagonista se vuelven uno solo.

Cuando encontramos a Fern (Frances McDormand), ella está a punto de asumir una nueva forma de vida por causas de fuerza mayor. Su esposo ha muerto. El pueblo de Empire, Nevada, donde ambos construyeron un hogar, literalmente ha desaparecido. La fábrica de gypsum que daba trabajo a los pobladores ha cerrado -daño colateral de la crisis inmobiliaria de 2008-. Hasta el código postal es discontinuado. Tras acomodar la mayor parte de sus pertenencias en una bodega, Fern se lanza a la carretera, moviéndose entre empleos temporales y durmiendo en su camioneta

La estructura episódica de “Nomadland” desdeña el dramatismo tradicional. El estilo de la película de la directora Chloe Zhao y el temperamento de la protagonista se vuelven uno solo. El pulso narrativo depende de ir a la deriva. Descubrimos cómo vivir de esta manera al mismo tiempo que Fern. Experimentamos situaciones que iluminan su personalidad y sus decisiones. En el camino, encuentra personalidades indelebles como Linda Mae, una anciana que se convierte en su mejor amiga; Swankie, otra mujer mayor con menos paciencia, pero conocimiento inagotable sobre los problemas prácticos; y Bob Wells, una especie de profeta del nomadismo que predica en YouTube y en un encuentro anual en medio del desierto.

No incluyo los nombres de los actores, porque no lo son. Mae, Swankie y Wells son personas reales, interpretando variantes ligeramente ficticias de sí mismos. El límite del estilo realista de Zhao está en enrolar a Frances McDormand y David Strathairn, ambos actores profesionales, para encarnar a los personajes que conducen el hilo más dramático de la película -el adjetivo se siente inapropiado, porque incluso el incipiente romance se desarrolla en notas sutiles -. El cortejo tentativo sugiere un camino de regreso a la vida convencional.

Pero el bueno de Dave, sin saberlo, es como una trampa. El hombre representa un camino de regreso a la vida convencional, con todos sus accesorios: familia, casa, pareja. ¿Pero eso haría feliz a nuestra protagonista? ¿O sería una traición a su verdadero ser? En ese sentido, esta subtrama coincide con “Promising Young Woman”, en el que la misión de venganza de Cassandra (Carey Mulligan) se puede descarrilar si el romance con un viejo compañero de escuela progresa.

¿No es esa vida convencional mejor que defecar en un balde, dentro de tu carro? Es justo eso lo que hace Fern en la escena más comentada entre detractores del film. “Nomadland” hace un admirable ejercicio de equilibrio sobre una cuerda floja, en el límite entre idealizar la pobreza y retratar las costumbres de un grupo que asume una frugalidad extrema como set de principios. Y ellos mismos saben que no es una utopía. Hasta en la carretera hay clases sociales. En una pequeña, pero reveladora escena, Fern y sus amigas visitan lujosas casas rodantes en una feria. No hay amargura en la contemplación de estos símbolos de estatus, solo cierta curiosidad ante las conveniencias que el dinero puede comprar -“¡Lavadora y secadora!”-.

El paso por una gigantesca bodega de Amazon fue criticado por algunos como claudicación ante el monolito capitalista a cambio de acceso, pero estas escenas distan mucho de ser un campo pagado. Es otro trabajo de subsistencia, en una cadena que incluye cosechar remolachas, turnos en la cocina de un restaurante, y limpiar los inodoros de un parador campestre para casas rodantes.

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La película tiene ideas críticas sobre el capitalismo. Véase la visita de Fern a casa de su hermana, y cómo se enfrasca en una discusión sobre las prácticas depredadoras de la industria inmobiliaria. Es quizás el único momento “regañón”, pero cristaliza su efectividad para fundir acción con ideas, drama con ideología. También es admirable su capacidad de contemplar en un mismo plano dos extremos opuestos: la precariedad de la pobreza y la autodeterminación de los“camioneteros”.

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Al final, “Nomadland” revela la oscuridad que oculta en su corazón, que la hace trascender a las especificidades personales y culturales que retrata de manera tan vívida. Entre muchas cosas, es una película sobre el duelo. El duelo por la partida física de las personas que uno ama, y la desaparición de los lugares que nos hicieron quienes somos. Lo único que nos queda, mientras tengamos tiempo es la tierra, es el paisaje adonde tenemos que encontrar nuestro lugar. Para algunos, ese lugar está dentro de un vehículo en perpetuo movimiento. 

“Nomadland”
Dirección: Chloe Zhao
Duración: 1 hora, 47 minutos
Clasificación: * * * * (Muy Buena)
* Ganadora del Óscar a Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz Protagonista