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Nueve y veinticinco

Un reloj por cada ruptura: buscaba ver el paso del tiempo, darme cuenta si es verdad que lo cura todo

Un día decidí que por cada ruptura de mi corazón me iba a comprar un reloj. Es todavía más absurdo escribirlo que pensarlo, aunque lo peor es recordar esa etapa en general y el momento en particular. Me veo, una tarde cualquiera, entrando a la relojería dispuesta a comprar uno barato, resistente al agua y que no fuera negro, ni café. Analicé con detenimiento los “económicos” y ninguno me gustaba. Pasaron los minutos. Perdí la paciencia. Al final salí del local con un horroroso reloj digital de plástico, color morado. Es muy grande, muy tosco, pero resiste al agua, tiene alarma, cronómetro, señala el día, la fecha y si le aprieto un botón la pantalla se ilumina. Solo le falta hablar.

Una de mis canciones favoritas, por letra, música y video, se llama Tiempo. La canta Jarabe de Palo con Vico C y Jovanotti. En diferentes momentos del video, grabado en una estación de metro y en el recorrido de una de las máquinas, una pareja se besa apasionadamente sin darse cuenta de la fiesta que se arma a su alrededor con el pegajoso ritmo de la música. La letra dice cosas como “un beso dura lo que dura un beso, un sueño dura lo que dura un sueño”. ¿Y mi dolor cuánto iba a durar? No sé, quizá eso quería averiguar amarrándome mi feo, pero funcional reloj a la muñeca izquierda. Buscar respuestas en el tiempo “que corre despacio y que pasa deprisa”.

Bueno, el tiempo pasó tan a su ritmo y tan a su modo que muy pronto estaba yo de nuevo en la relojería. ¿Causa? La misma. ¿Causante? También. Sin embargo ahora el escogido fue negro, pequeño, pero muy parecido a su “hermano”: digital, plástico, resistente al agua, con alarma, cronómetro, visor del día y la fecha y botoncito para la luz de la pantalla. Son de la misma marca y en él buscaba exactamente lo mismo que en el primero: ver el paso del tiempo, darme cuenta si es verdad que lo cura todo.

Ya hemos leído y cantado mucho esa frase de “el amor es eterno mientras dura”, pero a lo mejor no lo suficiente como para tomarla por cierta. Se los digo yo que hace unas semanas estuve tentada a comprarme mi tercer reloj.

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