En pantalla

Pedro Almodóvar invoca el drama de nuestros tiempos, presente y pasado, en “Madres paralelas”
Madres paralelas

“Madres paralelas” tiene varios niveles de exploración dramática. El más evidente tiene que ver con la condición de la mujer y la maternidad. No te perdás este review y reseña.

La bonanza de clásicos de Pedro Almodóvar en Netflix acaba de subir de nivel. “Madres paralelas”, su más reciente trabajo se estrena exclusivamente en la plataforma de ‘streaming’ para toda Latinoamérica. Uno de los eventos cinematográficos del año queda confinado a la pantalla casera, pero por lo menos, lo tiene al alcance de la mano.

Temprano en el metraje, un gesto simple se presenta como la llave para descifrar la película. Janis (Penélope Cruz) espera en su apartamento a Arturo (Israel Elejalde). Ella es una fotógrafa profesional, él es un antropólogo. Acaba de conocerlo, pero la atracción entre ellos es innegable. La visita supone un paso certero a la intimidad. Janis vibra con anticipación al abrir la puerta. Almodóvar corta en la acción y salta en el tiempo. El Arturo que vemos en el umbral pertenece al futuro, meses después, cuando el romance se ha desgastado por la inercia y un embarazo no deseado. Es una elipsis formalmente simple, pero cargada de significado. El pasado nunca se va, no completamente.

Janis es una de las “Madres paralelas” del título. La otra es Ana (Milena Smit), una adolescente que coincide con ella en la sala de maternidad. Las mujeres entablan amistad y dan a luz al mismo tiempo. Intercambian números de teléfono, pero la demandante rutina de la crianza las mantiene separadas. Al mirar a la pequeña Cecilia, Arturo sospecha que la bebé no es su hija. La irritación no detiene a Janis de hacerle un examen de ADN a la niña. El resultado es exactamente el que el espectador espera.

“Madres paralelas” tiene varios niveles de exploración dramática. El más evidente tiene que ver con la condición de la mujer y la maternidad. Janis es una mujer adulta que activamente decide llevar a término un embarazo accidental. Ana es una niña, embarazada contra su voluntad. A este dúo tenemos que añadir a Teresa (Aitana Sánchez-Gijón). La madre de Ana es una actriz de teatro, luchando por el papel que finalmente la consagrará a pesar su madurez. Cuidar de su hija y su nieta supone un inconveniente logístico. Su predicamento socava la idealización de la maternidad condición ideal de la mujer. El recuerdo de la madre de Janis también alimenta esta idea.

Almodóvar es el maestro del melodrama moderno. Es lo más cerca que tenemos a un Douglas Sirk de nuestros tiempos, un director que usa el género para explorar la tensión entre nuestro modo de vida y el individuo. “Madres paralelas” tiene una dimensión explícitamente política. Viene en el texto, y no solo en el subtexto.

El otro gran eje temático se establece desde el principio. Arturo trabaja en una oenegé dedicada a rastrear las fosas comunes donde la fuerzas franquistas enterraron a sus víctimas, partisanos y civiles asesinados. Janis le pide ayuda para rastrear los restos de su bisabuelo, en las afueras de su pueblo. El proceso toma años, y corre paralelo a la trama maternal. Pueden sentirse como dos películas distintas, pero en realidad, Almodóvar las entrelaza para aclarar cómo lo político es personal. Los familiares de las víctimas viven el dolor de la pérdida como el primer día —el pasado nunca termina de pasar, excepto para los que se beneficiarían del olvido—. En un intercambio revelador, la inmadura Ana se precia de vivir para el presente y el futuro.

Escoger activamente la ignorancia es fácil, cuando no tienes muertos perdidos. Janis la reprende, sugiriendo que debería averiguar qué hacía su familia mientras los franquistas mataban gente. Queda inferido que el privilegio material que la protegió en la infancia, nació de la cercanía cómplice con el poder. La relación intergeneracional entre Janis y Ana es un aprendizaje de dos vías, la adulta aprende a ser vulnerable, la joven a ser consciente. Y de paso, como hacer una tortilla perfecta. Penélope Cruz es magistral en un papel demandante, que debería valerle el segundo Óscar de su carrera.

“Madres paralelas” contiene placeres superficiales e indignación profunda. Cristaliza con poderosa inmediatez emocional el dilema histórico que confronta España. Incidentalmente tiene resonancia para la Nicaragua de hoy. El olvido es una política de Estado conveniente, cuando reconocer los crímenes del pasado (o el presente) tambalea las columnas del poder. La lapidaria imagen final prueba que mientras no confrontemos lo peor de nuestra realidad, todos quedamos confinados en una tumba anónima.

“Madres paralelas”
Dirección: Pedro Almodóvar
Duración: 2 horas, 3 minutos
Clasificación: * * * * (Muy Buena)
*Disponible en Netflix