Cultura

Reseña: El libro “200 años en veremos”, de Mario Urtecho
Mario Urtecho

"Una enseñanza atractiva de historia para la juventud", describe Guillermo Cortés Domínguez, sobre el libro más reciente de Mario Urtecho

     
  • Guillermo Cortés Domínguez
  • 21 de mayo 2021

Me encanta la historia desde que estudiaba primaria. En sexto grado fui el mejor o de los mejores en esta materia, cosa extraña en un alumno que no se aplicaba como debía. En medio de las letras y de los párrafos veía “el brillo” de lo sucedido, del heroísmo o de la tragedia, y quedaba atrapado por esos relatos. Pero sé que los libros de texto generalmente son áridos, “pesados”, no son amistosos con los estudiantes e incluso a veces son hostiles y desalentadores.

Pero el libro “200 años en veremos”, de Mario Urtecho, un compendio de 159 breves narraciones de hechos o perfiles de personajes, plantea otra forma de enseñar Historia para la adolescencia y la juventud, una manera atractiva, sabrosa de leer y con una habilidad para encapsular los hechos en una muy conveniente y necesaria brevedad.

La gracia de estas breves historias que van configurando la Historia de Nicaragua, está en el ojo avezado y la perspicacia del escritor que está atento para capturar detalles significativos que son el alma de una narración, que le dan vida, misterio, movimiento, color y hasta fascinación, que tienen que ver con el físico de las personas, con su vestimenta, con sus poses y pretensiones, con actitudes y comportamientos, con curiosidades y rarezas, que hacen que de inmediato nos llamen la atención y nos atrape la lectura.

El título del libro de Mario, “200 años en veremos”, casi es una bofetada en pleno rostro de todos los nicaragüenses, porque es un fuerte reclamo que si ningún disimulo nos echa en cara la responsabilidad compartida por la desgracia que ha atrapado a Nicaragua por dos siglos sin que sus hijos hayamos conseguido modificar ese sino siniestro.

En consecuencia, la portada de la obra es una representación artística con reminiscencias indígenas del “Mito de Sísifo”, que tan gráficamente nos representa a los nicaragüenses como un pueblo que trata de subir la piedra cuesta arriba sin lograr nunca coronar la cima, porque siempre la roca se sale de nuestras manos y se precipita hacia la base de la montaña causando espanto a su paso y condenándonos a iniciar un nuevo y tortuoso ascenso solo para que se repita la misma historia.

A modo de antecedentes, Mario Urtecho nos da un “ipegüe” de 18 estampas de sucesos ocurridos entre 1525 y 1762, que van desde la visión idílica de un cacique Nicarao “filósofo”, la heroicidad de nuestros indígenas, como Diriangén y en general la sangrienta y genocida conquista, abusos sin límites, exterminio y despoblamiento de las ciudades indígenas cuyos pobladores morían al por mayor enfermos, asesinados y en los barcos que los llevaban como esclavos a las minas del Perú.

Por supuesto, al repasar estas estampas de ninguna manera podremos evadir el dolor que causa comprobar una vez más que somos ese terco animal que estúpidamente continúa tropezándose con la misma piedra, obteniendo los mismos o peores resultados que nos tienen en la postración actual, sufriendo la barbarie de otra dictadura familiar, sangrienta y corrupta.

“Vivir” en una situación de virtual “Estado de Sitio y Ley Marcial”, con policías armados de fusiles en cada esquina, con más de cien presos políticos, con cientos de personas asediadas y amenazadas a diario en sus propias casas, con el periodismo y los medios de comunicación a diario amenazados y sin libertad de organización ni movilización, tristemente son el resultado lógico e inevitable de “200 años en veremos”.

“Credenciales” se titula una corta historia que Mario nos ofrece en la página 34, que es una detallada y terrible descripción sobre los más negativos atributos de nuestros antepasados que expuso fray Tomás Ortiz ante el Consejo de Indias. El autor pone en duda que nos retratara lo dicho por el religioso. No obstante, me dejó pensando si el fraile estaba próximo a la realidad, dados los resultados netos que hemos tenido hasta hoy.

Al final, en el período contemporáneo, aparece un breve perfil de una de las dirigentes políticas más controversiales de la Historia de Nicaragua, en el que se destaca su irrefrenable vicio de adjetivar a la oposición política a su tiranía. Cerca de 40 adjetivos que les ha atribuido a los luchadores azules y blancos aparecen coleccionados en esta estampa.

Celebramos la aparición de “200 años en veremos”, una obra que le da a la adolescencia y la juventud una oportunidad de aprender historia de una manera amena y casi lúdica.