Perfiles

Silvio José Báez: “La dimensión política de la fe es imprescindible”
El obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, conversó en exclusiva con Niú. | Foto: Franklin Villavicencio. Niú
El obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, conversó en exclusiva con Niú. | Foto: Franklin Villavicencio. Niú

Uno de los obispos más respetados de Nicaragua nos cuenta, en exclusiva, los momentos más fuertes que ha vivido desde el 18 de abril, entre otras curiosidades de su vida.

     

Hay tres momentos desde el 18 de abril, que han marcado fuertemente a Silvio José Báez, el obispo auxiliar de Managua, uno de los sacerdotes más respetados de Nicaragua, y al que el presidente Daniel Ortega ha llamado “bravucón”. Uno de ellos ha sido el asesinato del primer joven en manos de la Policía Nacional en las cercanías de la Upoli, ese día lloró mientras veía las noticias, estaba presenciando el estallido social que pudo predecir pero que nunca imaginó que ocurriría tan pronto.

La noche anterior al 19 de abril escribió en cuenta de Twitter:

“Hago un llamado a Daniel Ortega y a su esposa para que detengan la violencia y la represión. ¡No pongan en peligro la paz del país! Sepan escuchar, dialoguen, tengan la madurez de rectificar tantos errores por el bien de Nicaragua. ¡Sean sensatos!”

Sin embargo, la sensatez no llegó a El Carmen, y desde el 19 de julio Báez pasó de ser un “bravucón” a ser “un golpista”, junto a la Conferencia Episcopal de Nicaragua, para el régimen de Daniel Ortega, causante de la muerte de más de 300 personas, miles de heridos, centenares de torturados y presos políticos.

Sus gestiones de paz en Masaya y Diriamba, junto al cardenal Brenes, son las otras dos experiencias que más lo han conmocionado desde que estalló la rebelión cívica. En ambas ocasiones, al ser atacadas estas ciudades volvió a usar su cuenta de Twitter para llamar a detener la represión. No le hicieron caso.

Para Báez, los estudiantes universitarios se volvieron la conciencia moral del país y han impulsado una “revolución ética” que despertó a toda la sociedad, que por temor u otros motivos estaba silenciada y no había tenido la oportunidad de expresar su deseo más profundo de ciudadanía.

“Yo siempre creí que esta sociedad iba a despertar porque aquí había problemas estructurales sociales, políticos y económicos de fondo. Los jóvenes despertaron a toda la sociedad para darse cuenta de que Nicaragua podía ser distinta y podía ser mejor”, afirmó en una entrevista exclusiva a Niú.

La Iglesia que incomoda al régimen

Desde el principio de la crisis, la Iglesia católica con sus sacerdotes y religiosos ha salido a las calles en medio de los enfrentamientos en defensa de la gente, como mediadores y solicitantes de paz y del cese a la represión gubernamental. Estas acciones han sido bienvenidas por la población y han creado lazos de empatía incluso con personas no católicas y no creyentes.

Para Báez, esta ha sido “una oportunidad de Dios” para mostrar el verdadero rostro de la Iglesia que muchos no conocían y que los religiosos no habían tenido el chance de demostrar.

Pero ese rostro de la Iglesia ha molestado al régimen de Ortega, que ha acusado a los obispos de ser promotores de un golpe de Estado.

“En una sociedad donde prevalece el autoritarismo, la ambición de dinero y poder, la mentira, la violencia, lógicamente que una instancia que aparece opuesta a estos antivalores resulta incómoda”, expresa Báez.

El obispo también asegura que el Gobierno ha manipulado la dimensión explícitamente religiosa de la Iglesia, su lenguaje, las imágenes, las fiestas patronales, pero “la Iglesia no es solo eso, también es solidaridad, servicio cercanía con quien sufre, estar con las víctimas”, explica.

“Cuando el poder se ha desnaturalizado y ya no es un poder al servicio de la mayoría, evidentemente este rostro de la Iglesia le resulta incómodo y entonces somos objetos de burla, de amenaza, de ataque, calumnia, y persecución”, agrega.

Su viaje a Diriamba y a Masaya

De su viaje a Masaya, Báez cuenta haberse dado cuenta “cuán grande es la misión de la Iglesia” como sacramento de libertad y esperanza destinada “a ser constructora de paz y consoladora de seres humanos”.

Por otro lado, en Diriamba, se cuestionó “cómo era posible que haya gente con tanto odio, capaces de tanta violencia e irracionalidad”.

Nunca esperó que fuese igual en ambas ciudades, pues tenía claro que Diriamba estaba sitiada de paramilitares tras un fin de semana que dejó al menos once muertos, sin embargo, la misión de ellos era liberar a un grupo de paramédicos y misioneros franciscanos refugiados en el templo católico.

“Me dolió ver al pueblo de Nicaragua en una actitud tan agresiva, los nicaragüenses no somos así, este es un pueblo alegre, trabajador, pacífico, honesto y eso lo viví con mucho dolor”, relata.

Tampoco imaginó que aún con la compañía del cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio apostólico, Stanislaw Waldemar, recibirían una agresión física y verbal tan subida de tono.

“En aquél momento no era nada lo que nosotros podíamos haber sufrido de agresión verbal o física frente al dolor que yo sentía por aquellos nicaragüenses tan llenos de odio y tan agresivos”, lamenta.

Báez asegura que el papa Francisco está enterado de la situación del país y de los ataques a la Iglesia.

“A mi personalmente me consta que el papa está muy bien informado de lo que ocurre en Nicaragua. En dos ocasiones he tenido la oportunidad de conversar con él. Los obispos nos sentimos en este momento absolutamente respaldados por el papa”, revela.

“Jesús defendería a los desprotegidos”

Si Jesús en su condición humana estaría hoy en Nicaragua, Báez asegura que haría lo mismo que hizo él en su tiempo, “pero lo haría hoy en otro contexto”, afirma.

“Eso nos toca hacer a nosotros, como cristianos, comportarnos como él, no solo en la vida personal, familiar y profesional, sino también dentro del sistema económico, dentro de las opciones políticas, dentro de la construcción de la sociedad y ejerciendo nuestros derechos y deberes, buscando el bien común”, comenta.

Silvio José Báez, junto al cardenal Brenes y el clero católico de Managua son asediados por fuerzas de choque orteguistas en Diriamba el 9 de julio | Foto: Carlos Herrera

El prelado asegura que hay un sentido estrecho de política, que es la política partidaria que tiene como fin conseguir el poder para ejercerlo en la sociedad, sin embargo, está el sentido amplio de política en que todos los ciudadanos deben practicar y en la que todos estamos implicados

“Es la política de la ciudadanía, la política de los derechos, deberes, la política de la búsqueda del bien común, del respeto a los derechos humanos, es la política que tiene que ver con la libertad del otro y el de ejercer mi libertad en el amor, la política entendida como principio que orienta la convivencia de un grupo social”, señala.

“La dimensión política de la fe es imprescindible, un cristiano no está completo si su fe no incide en la dimensión social y política”, añade.


Plano Personal


Monseñor Silvio José Báez nació en Masaya el 24 de abril de 1958. Estudió en el colegio salesiano de Masaya y estudió en la Universidad Centroamericana (UCA), pero no se graduó, pues antes de finalizar decidió irse al seminario de la Orden de padres Carmelitas.

Tiene una licenciatura y doctorado en “Sagradas Escrituras”,

“El doctorado supone que uno es capaz de ofrecer un aporte nuevo a la ciencia en ese campo, es una especialización muy compleja, sobre todo porque tiene que ver con unos textos escritos durante muchos siglos en dos o tres lenguas antiguas con contextos históricos variados y con géneros literarios diversos”, cuenta.

¿Cuántas lenguas domina usted?

Varias (ríe), no me gusta decirlo porque da la impresión que uno se hace el importante. Tuve que estudiar incluso lenguas antiguas como: el griego bíblico, el hebreo bíblico y el arameo bíblico en el que están escritos algunos libros y varias lenguas modernas.

¿Le han llamado el rey del Twitter de Nicaragua, cómo ha cambiado las redes sociales, su vida y su acción pastoral?

Para mí, Twitter, no es un instrumento de evangelización, no es un medio para llegar a la gente, no es un instrumento para darme a conocer o dar a conocer mis ideas. Para mí, Twitter, es parte de la realidad, no lo considero como una realidad virtual, sino como una extensión del mundo real. Para mí, en las redes sociales, existen las personas, hoy la realidad, se ha expandido hacia lo virtual de las redes sociales ya es parte de la realidad. En las redes sociales hay personas, hay preguntas, hay sufrimiento, hay dolores, hay esperanza, ahí hay gente, entonces yo, como pastor, quiero estar donde está la gente, así como estoy en las parroquias, cuando visito comunidades, como atiendo a las personas, pues dedico mucho tiempo a las redes sociales especialmente Twitter porque ahí hay seres humanos.

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 ¿A qué personaje de la historia le habría encantado conocer?

A Santa Teresa de Jesús, la fundadora de mi familia religiosa, de los padres carmelitas, porque ha iluminado, han conducido, ha enriquecido mi vida, no solo espiritual, sino humana de un modo extraordinario, me habría encantado tener una plática con ella larga, extendida sobre muchas cosas.

¿Cuál es su música favorita?

A mí me encanta la música clásica y me encanta también la música nicaragüense, siendo de Masaya me gusta la marimba, soy admirador de toda la música de Carlos Mejía Godoy y de muchos otros autores nicaragüenses. Soy muy selectivo en mi música, en realidad, si escucho música, escucho, música clásica o nicaragüense. De adolescente aprendí a tocar el piano ahora he perdido un poco de práctica.

¿Practicó algún deporte en su adolescencia?

Practiqué el beisbol, de barrio, de pelotas de calcetín, con la mano, y con los chavalos del barrio y con mis hermanos. Nunca estuve en un equipo, mi deporte favorito y casi exclusivo es el beisbol. Trato de seguir el beisbol nacional y el de grandes ligas cada vez que puedo, se me hace a veces muy difícil.

¿Cuál es su libro favorito además de la Biblia?

 Me encanta leer clásicos de la literatura, soy enamorado de las obras de Sergio Ramírez Mercado, de Gioconda Belli, como nicaragüenses, y de otros autores clásicos no nicaragüenses como Gabriel García Márquez, casi he leído todas sus obras.

 ¿Cuál es su comida favorita nicaragüense?

 Es el Indio Viejo, no lo perdono un plato de indio viejo

¿Con pan o con tortilla?

Con tortilla (ríe)