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Spaces de Twitter: Un nuevo espacio para denunciar violencia machista en Nicaragua
violencia machista

La función de Twitter se ha convertido en una nueva herramienta para que mujeres nicas rompan el silencio y hablen sobre violencia de género

     

“Mi nombre es Danny Zeledón y soy una más de las víctimas de Elvin Jesús Martínez Peralta… Durante todo el tiempo que estuvimos en una relación sufrí abusos, empujones, gritos, tirarme al suelo y patearme, morderme la cara, los dedos, insultarme y humillarme delante de otras personas, hasta el punto de llegar a romperme la boca y tratar de asfixiarme con sus manos, con una cobija y quebrar un florero con mi cabeza”, compartió una joven víctima de abuso en Twitter.

Las redes sociales ya habían registrado casos como el de Danny. En los últimos años Twitter se ha convertido en la principal red social para denunciar públicamente la violencia de género en contra de las mujeres, niñas y adolescentes en Nicaragua. Y recientemente, los Spaces de Twitter o salas de conversación de audio en directo, también empiezan a funcionar como una plataforma de denuncia.

El problema de la violencia machista, afecta enormemente a la sociedad nicaragüense. Solo en septiembre de 2021, cobró la vida de 10 mujeres, cuyas edades oscilaban entre 4 y 64 años, según datos del Observatorio de la Organización Católicas por el Derecho a Decidir.

Para Mirna Blandón, especialista en temas de género de La Corriente, este tipo de denuncia “sirve como una forma de hacer justicia (a la víctima) a la vez de advertir a otras mujeres, o incluso miembros de la comunidad LGTBIQ+, sobre los peligros que se tienen y conseguir una sanción social”. También destacó la importancia de colocar la responsabilidad de la violencia machista a quien le corresponde.

“A quien debería de colocarse la responsabilidad es a quien ejerce la violencia. Colocar la mirada o responsabilizar a otras mujeres, es una muestra más de la complicidad y del encubrimiento de los agresores que buscan cómo protegerse y hasta justificarse”, aseguró Blandón.

Una denuncia que despertó más víctimas

El maltrato que vivió la joven Zeledón la hizo sentir culpable. Según aceptó ella misma un poco antes de haber denunciado lo mismo en el canal de conversación de Twitter en una imagen que compartía un amplio texto.

“Me alejó de mis amigos, me costó reintegrarme a la universidad; terminé en una mala relación con mis papás por siempre querer defenderlo, y cuando inicié una nueva relación y me miraba feliz y estable; (el agresor) me llamaba para decirme que era zorra por haber empezado algo con alguien más y que no valía nada, que nadie me iba a tratar bien o querer porque no me lo merecía”, contó en parte de su escrito

Tras el testimonio de Danny, en la misma red social, una joven identificada en como Desirée (@miss_acevedo) respondió al tuit de denuncia con otra acusación en contra del mismo agresor por violencia física y psicológica.

“Él llegaba a mi departamento comenzó a discutir, quebró el espejo del baño y agarró un tuco de vidrio y comenzó amenazarme que se iba matar en frente de mí, como yo le decía que se matara que no me importaba, agarró mi teléfono y lo aventó contra la pared, le dejé pasar muchas cosas, esta fue una de ellas”, compartió también la segunda víctima.

La joven también afirmó que el hombre la mordió en el labio inferior y le arrancó un pedazo del mismo. La víctima fue sometida a una cirugía cosmética en una clínica privada para reconstruir los daños. “Mi labio, mi mente y mi vida no siguió igual desde eso”, dijo la joven, quien acompañó su relato con una fotografía de la agresión. Después de estos testimonios otras jóvenes se han motivado a hacer denuncias sobre ese mismo agresor y otros hombres por conductas violentas.

Falta de protección del Estado

Para el activista Franklin Hooker, miembro la organización feminista La Corriente, la denuncia social siempre es válida, sobre todo en una sociedad en que no existe ningún un tipo protección por parte el Estado, las cuales deberían de garantizar la atención a las víctimas de violencia. Entonces, las víctimas recurren a otras estrategias como la denuncia a través de diferentes plataformas como Twitter, Facebook y recientemente en Spaces de Twitter, para poder hacer pública su denuncia.

El especialista aseguró que “cada quien decide en qué momento denunciar, en qué momento romper el silencio, en qué momento contar lo que ha vivido”.

“Quién lo decide es la víctima. Y cada víctima sabe en qué momento puede tener las herramientas y los recursos necesarios para poder denunciar y poder contar lo que ha vivido”, insistió.

Asimismo, Hooker explicó que la cultura machista y la misoginia presente en la sociedad nicaragüense es la causante de que se dude de los testimonios de las mujeres frente a la imagen de un hombre que es acusado por violencia de género.

Por otro lado, Blandón también detalló lo importante que es hablar del abuso sexual y hacer pública una denuncia de violencia ante la falta de justicia por parte de las autoridades. “Siempre que una víctima de abuso o de violencia, rompe el silencio, hay otras mujeres que se sienten seguras para dar ese paso”, mencionó.

“Quien pone la denuncia está asumiendo unos riesgos enormes de que le caigan piedras y palos por haber puesto una denuncia, por eso hay mujeres que cuando sienten ese empoderamiento se sienten seguras para dar el siguiente paso”, afirmó Blandón.

Las reacciones tras la denuncia

El testimonio de las jóvenes generó todo tipo de reacciones, en su mayoría de apoyo a las víctimas que decidieron hacer públicos sus casos. Aunque algunos usuarios de esa red social se limitaron a menospreciar la veracidad de sus relatos o el por qué dejaron que eso ocurriera.

Una de las personas que participó en ese espacio de Twitter, que en la red social se identifica como Minerva (@Animago2112) aseguró que la conversación fue una oportunidad para hablar del tema, en el que participaron hombres y mujeres. Sin embargo, algunas participantes también demandaban una sala en la que participaran únicamente mujeres.

Tras la denuncia en el primer Space, que reunió a cerca de 4 mil usuarios, varios espacios se han abierto posteriormente para continuar hablando sobre la violencia machista en contra de las mujeres en Nicaragua. No obstante, el nivel de audiencia, las convocatorias de estos son mucho menores.

Uno de esos Spaces es el del joven “Thomas”, quien solicitó se protegiera su identidad, y que en la última semana ha administrado varios espacios para que mujeres que hayan sido víctimas de violencia de género, puedan contar su experiencia y compartirlas con otras mujeres.

Según explicó a Niú, la idea de organizar estos espacios nació de la petición de una de sus contactos de WhatsApp, quien le solicitó abrirlos para poder contar su testimonio en primera persona como víctima de violencia de género. En las charlas, Thomas, miembro de la comunidad LGTBIQ+, únicamente funge como administrador; no interviene en la conversación para que sólamente las mujeres puedan hablar .Y los hombres, — la mayoría perteneciente a la comunidad gay — solo pueden oír.

Thomas afirmó que esto se realiza para evitar algunos de los inconvenientes que se presentaron en el primer Space, en el que intervinieron otro tipo de personas que no habían sido víctimas de violencia de género. Por tal motivo, antes de iniciar las conversaciones se mencionan algunas “normas» como por ejemplo: que estos espacios son para escuchar a las mujeres y sus vivencias.

Violencia machista

Redes sociales han servido para denunciar

Las denuncias públicas por violencia de género cada vez son más frecuentes en Nicaragua. En abril del año pasado un grupo de mujeres denunció a “La Liga”, un grupo de WhatsApp, en el que una veintena de hombres se dedicaban a compartir fotografías íntimas, sin el consentimiento de las mujeres. Tras aquella denuncia pública, se registraron más de 270 reportes de otras mujeres que decidieron romper el silencio en las redes sociales, según informó Confidencial.

Según la denuncia de “La Liga”, hecha pública por la plataforma feminista “El blog de la denuncia”, el grupo de WhatsApp es el resultado de una carpeta de de Dropbox, un servicio de alojamiento de archivos multiplataforma en la nube, creado entre 2007 y 2008, para almacenar fotografías de desnudos de mujeres que eran enviadas a sus parejas en la intimidad. Sin embargo, desde el 2014, estos crearon un grupo en WhatsApp en el que comenzaron a enviar las imágenes. Uno de los acusados en el caso negó los señalamientos y llamó a “crear conciencia y rechazó estos actos”.

En las redes también existen otras iniciativas como el #MeTooNicaragua, creado para visibilizar las denuncias de las víctimas de violencia machista, a la vez que empodera a otras mujeres sobre sus derechos y las alienta a denunciar sus vivencias.

En Twitter también está disponible la cuenta “no estas solx”, un espacio para que las personas que hayan sido víctimas de cualquier tipo de violencia de género puedan realizar su denuncia de manera segura.

Algunas abogadas especializadas en el sistema judicial de Nicaragua, habían alertado en el pasado sobre el peligro que supone para las víctimas hacer una denuncia pública en redes sociales, sin antes haber interpuesto una denuncia formal ante las instituciones correspondientes, según reportó La Lupa.

“Las redes sociales son un arma de doble filo para denunciar la violencia sexual”, afirmaron las juristas, quienes además reconocieron que las mujeres, al denunciar el abuso sexual a través de redes sociales, se vuelven blanco de “burlas de personas desalmadas e incluso ser objeto de una queralla judicial”.

*Niú contactó tanto a las víctimas como a la persona señalada de realizar las agresiones. Sin embargo, ninguno respondió a la solicitud de entrevista.