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Spider-Man apunta a la vida de Marvel después de “Avengers”

La mayoría viene a “Spider-Man: Lejos de Casa” por la acción y la mitología. Yo vengo por la química entre los actores.

Los estudios Marvel han logrado dos hazañas paralelas: conquistar la taquilla mundial con sus franquicias interconectadas; y fundir decisiones de negocios con la ficción misma. Lo que antes era marginal, ahora es información que alimenta la anticipación del público. Por eso, sabemos que “Spider-Man: Lejos de Casa” es la última película de la “fase tres” del “Marvel Cinematic Universe” (MCU, para los amigos) y la primera después del “Avengers: Endgame”, donde al menos tres personajes favoritos dieron su último adiós. Así, el cierre de un contrato y el agotamiento del actor se traducen en muerte. Por suerte para el estudio, el hombrearaña está lleno de vida.

Peter guarda duelo por los Vengadores caídos, incluido su mentor, Tony Stark (Robert Downey Jr.). Si había olvidado los detalles, no se preocupe. La escena inicial sirve para refrescar la información básica, vía un noticiero escolar. El recordatorio es también el mejor chiste de la película. Después de sobrevivir a un evento tan traumático como el ejercicio de extinción de Thanos, Peter solo quiere una vida normal. Por eso, se niega a contestar las insistentes llamadas de Nick Fury (Samuel L. Jackson), lugarteniente de los Vengadores. Nada puede distraerlo del inminente viaje por Europa que tomará con un grupo de la escuela. Planea declararle su amor a MJ (Zendaya) en la cima de la Torre Eiffel. Todo cambia cuando llegan a Venecia. Un gigantesco monstruo, formado por agua, ataca la ciudad. De la nada, aparece un extraño guerrero de capa, peleando como los superhéroes de antaño. Los medios lo bautizan como “Mysterio” (Jake Gyllenhaal). El nombre es harto apropiado: el hombre oculta su identidad, escondiendo su cara dentro de una escafandra llena de niebla verde.

Mysterio tiene un nombre normal: Quentin Beck. Viene con su propia historia de origen. Dice ser un científico que habitaba en una de las realidades alternativas del planeta Tierra. En ella, luchó infructuosamente contra “Los Elementales”, cuatro colosos formados cada uno por tierra, aire, agua y fuego. Su mundo se extinguió cuando no pudo detener al monstruo de fuego. Ahora que “Los Elementales” atacan la dimensión que nosotros habitamos, está listo para enmendar su fracaso. Ha encontrado a los aliados correctos. Nick Fury lo asume como parte del equipo. Su celo justiciero, aunado a la empatía paternal que proyecta hacia Peter, le transmite la seguridad que necesita para abdicar de su poder y convertirse en un muchacho cualquiera. ¡Si tan solo todo fuera tan fácil!

La mayoría viene a “Spider-Man: Lejos de Casa” por la acción y la mitología. Yo vengo por la química entre los actores. La portentosa solemnidad de la subfranquicia de “Avengers”, y el cinismo corporativo de “Iron Man” ceden paso a la inocente efervescencia de una comedia romántica juvenil. Prefiero ver a veinteañeros jugando a ser adolescentes, que a adultos disfrazados de héroes… especialmente cuando tienen la chispeante ligereza que conjuran Holland y Zendaya —la actriz que se inició en producciones de Disney Channel está viviendo “su momento”, protagonizando también “Euphoria”, la nueva y escandalosa serie de HBO—. Jacob Batalon, Angourie Rice y Tony Revolori apoyan como los amigos y rivales que orbitan a su alrededor. Martin Starr y J.B. Smoove son efectivos como los profesores chaperones, reducidos en sus capacidades por las fantásticas circunstancias que los rodean.

Creo que las películas de ‘cómics’ son mejores cuando dejan de tratar de ser todo para todos los públicos, cuando escapan de la esclavitud de funcionar para los adultos. O para la idea de “adultos” que manejan los departamentos de mercadeo. Sin embargo, esto no se traduce en una desconexión total del ‘zeitgeist’. El guion de Chris McKenna y Erik Sommers encuentra en sus giros algo de resonancia en la era de la posverdad y las falsas “noticias falsas”. Sin llegar a ser política, “Spider-Man: Lejos de Casa” trata de ser pertinente.

Marvel, siendo Marvel, prevalecen convenciones como el final que anticipa una secuela, y la secuencia de escenas poscréditos finales que, por una vez, te obligan a revaluar lo que has visto. Por lo menos, no hay un “avance” de otra franquicia. Quizás han enmendado su agresividad comercial. Quizás, simplemente, no estaban listos para cortar escenas de alguna de las seis películas en la tubería. Para bien y para mal, hay Marvel para rato.

“Spider-Man: Lejos de casa” (Spider-Man: Far from Home)
Dirección: Jon Watts
Duración: 2 horas, 9 minutos aprox.
Clasificación: ⭐⭐⭐ (Buena)


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