Innovación

Pertenecen al 2% de la población joven que impulsan una revolución económica

De estudiantes a emprendedoras
emprendedoras nicaragüenses
Jéssica Flores ofrece su servicio de consultas médicas para mascotas | Carlos Herrera | Niú

En un país con pocas oportunidades para jóvenes, un pequeño grupo opta por el empleo por cuenta propia, la innovación y las ganas de triunfar.

     

Invertir 350 córdobas en un botiquín de medicamentos para desparasitar perros y poner un anuncio en la puerta de su casa, fueron los primeros pasos que Jessica Flores dio para emprender. Así, sin tener experiencia, se convirtió en dueña de dos clínicas veterinarias que distribuyen su propia línea de productos para la salud de las mascotas.

“Desde los nueve años me dije que yo iba a ser empresaria”, recuerda.

Esa convicción permaneció y cuando cursaba el segundo año de Ingeniería Industrial, la necesidad económica le demandó actuar para generar ingresos de inmediato, y solventar sus gastos de estudio. Entonces recordó que sabía hacer algo muy bien: “desparasitar a mis perros”

“Necesitaba mantenerme, pero fui observando que era una oportunidad en el mercado”, reconoce.

La demanda aumentaba: los clientes querían consultas médicas y tratamientos. Era la oportunidad que nacía de una necesidad que no desaprovechó. Comenzó a estudiar Veterinaria de forma autodidacta y a medida que su negocio creció buscó a profesionales en esta rama para ampliar la oferta.

Jessica Flores | Carlos Herrera | Niú

Comenzó siendo una farmacia ambulante. Cargaba un pequeño botiquín de medicamentos valorado en 350 córdobas, en su vecindario cada vez más personas se enteraron de lo que hacía y la buscaban en su casa, por eso decidió establecer una farmacia fija.

“Después empezamos a ofrecer otros servicios como cirugías, laboratorio, grooming, y así a emplear los servicios, más tarde ya vi que era una clínica”, cuenta.

En el cuarto año de su ingeniería se dio cuenta que su mente y su pasión estaban en la empresa a la que llamó: Vetsi, Clínica Veterinaria de Salud Integral. Su mamá la animó y le aconsejó: “terminá esta carrera, te servirá a futuro, luego iniciás la de veterinaria”. Así fue. Mientras terminaba su carrera inicial comenzó Medicina. Ahora desarrolla una línea original de productos para el cuido de las mascotas llamado Overshine y ha encontrado un complemento en ambas profesiones.

Y es que Jessica no estaba satisfecha con algunos productos ofrecidos por sus proveedores, porque solían ser costosos e ineficientes y pensó «¡¿Por qué no creamos algo propio, de nuestra propia marca que pueda ofrecerle a los clientes precios accesibles, una solución viable y práctica!?». Allí comenzó su aventura con los libros y componentes químicos. Su primera invención fue un shampoo. Así nació un nuevo producto y con él una nueva marca.

Veterinaria de Salud Integral, Vetsi | Carlos Herrera | Niú

La marca fue desarrollada en colaboración con su hermano Lenín Flores, y han incluido una serie de productos enfocados al cuido de la piel de las mascotas, entre ellos shampoo, cremas, sprays y jabones que se distribuyen en siete clínicas de Managua.

Jessica hoy emplea a ocho profesionales. Nunca trabajó para una empresa y a los 29 años es una emprendedora que genera empleos directos.

Nicaragua tuviera otro tipo de visión si cada uno de nosotros buscáramos sacar a luz todo ese ingenio que tenemos y ser generadores de empleo”, concluye.

Un oficio heredado

Durante su niñez, las tardes de Lilliam Pérez solían ser “aburridas”. Le tocaba acompañar a su papá a la tienda de medicina natural que atendía y mientras ella insistía en que la llevara a la casa, él le repetía: No te aburrás esto va a ser tuyo un día y tenés que cuidarlo.

Lilliam Pérez | Carlos Herrera | Niú

Verlo fue su motivación y la idea de tener algún día un negocio propio permaneció vigente. A sus 23 años, Lilliam, está a cargo del local que heredó cuando su papá murió. Su espíritu emprendedor ha dado giros innovadores a esta empresa que emplea a nueve personas y apuesta por la gestión del talento humano.

El papá de Lilliam fundó en 1991 un centro de productos naturales importados, luego creó una línea original llamada Vital, mismo nombre que lleva el negocio. A los 14 años Lilliam comenzó a involucrarse en el trabajo de la familia, a manejar la caja y atención al cliente, se apropió del funcionamiento de cada área del sitio y aprendió a complementar sus estudios con el trabajo.

Se matriculó en Administración de Empresas. Cada vez que en sus clases le asignaban realizar ejercicios para fortalecer o solucionar problemas de un negocio, ella utilizaba la empresa de la familia y las medidas y enseñanzas adquiridas, las iba transformando en propuestas innovadoras para su propia marca.

La muerte de su papá y el fracaso de una sucursal de la empresa la “frustró”. El emprendimiento para ella se convirtió en una duda, su prueba de fuego: lo dejaba o lo tomaba.

Línea original de productos medicinales y de nutrición creados por Lilliam Pérez | Carlos Herrera | Niú

Aceptó trabajar en otros lugares mientras su mamá quedó cargo de Vital. Después de laborar en dos compañías se dio cuenta que le costaba mucho tener un jefe.

“Difería muchísimo con las personas que trabajaba, me di cuenta que aquí estaba lo que yo más quería”, admite.

Regresó con nuevas ideas. Abrió el servicio de clínica permanente en sus dos sucursales ofreciendo terapias y asistencias especiales. Ha apostado por la gestión del talento de sus colaboradores brindándoles espacios para que se desempeñen y especialicen en el campo que prefieran y logren tener ingresos extras.

Tiene alrededor de 60 productos bajo la linea de Vital que se dividen en la línea cosmética, jarabes, pinturas, té, y los cereales que recientemente han sido uno de sus productos más exitosos. Incluye la preparación artesanal de granola gourmet con ingredientes no convencionales, lleva avena, chía, linaza, cranberry, almendra y marañón.

“Hacemos una mezcla especial de miel, con manzana y dátiles, y eso nos da el dulce sin ser perjudicial para la salud”, cuenta.

Lilliam Pérez realiza masajes terapéuticos en su clínica naturista Vital | Cortesía

Su fascinación por la cocina y la buena nutrición la tienen pensando siempre en cómo hacer nuevos productos saludables y asequibles. Tiene una propuesta alimenticia que excluye todo tipo de carnes y las entrega cada viernes a clientes en dos empresas diferentes a un costo “favorable”.

“Me parece injusto que quienes queramos comer sano en Nicaragua tengamos que pagar el doble o triple”, subraya.

Aquellas tardes aburridas de Lilliam fueron solamente el principio de una aventura retadora que se ha convertido en su pasión.

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