Presos políticos

#PresasPolíticas: Nelly Roque, la fotógrafa atrincherada de Matagalpa

Durante las protestas siempre tenía su rostro cubierto por una pañoleta. Pero todos la reconocían porque cargaba una cámara con la que capturó imágenes conmovedoras de los jóvenes en las calles

     

En medio de las balas durante varios de los ataques en Matagalpa, se oían las voces de jóvenes llamando a Nelly Roque. Siempre trataban de asegurarse que estuviera bien, porque era de las pocas mujeres en la trinchera. Además ella siempre cargaba con su cámara fotográfica con la que retrataba la brutal represión policial y paramilitar que estaban viviendo.

Ella corría por las distintas barricadas levantadas en las calles de la ciudad con su cámara en mano para poder documentar todo lo que pasaba. En una pequeña mochila roja cargaba todo lo básico para poder dormir donde fuera y no tener que volver a casa. Aunque diario llegaba, aunque sea una hora, para poder compartir con su hija de cuatro años.

“Marita”, como la llama su familia por su segundo nombre (Marily) iba y venía a su casa para avisar que estaba bien después de los ataques. “Siempre andaba con su cámara, esa es su pasión”, cuenta Gloria Ordóñez, su tía y madre de crianza.

Una dura infancia

Desde los ocho años, Nelly se crió con su tía, luego que su madre por violencia doméstica de parte de su padre alcohólico y falta de trabajo, se viera obligada a emigrar a España.

Sus amigos la definen como rebelde y obstinada. La mayor parte del tiempo vestía de negro y se delineaba del mismo color los ojos.  “A ella le gusta mucho el rock, y el metal, siempre me decía que iba a toques, yo le daba permiso porque es bien independiente y responsable”, afirma su tía.

El cuarto de Nelly sigue arreglado, a la espera de su libertad. Claudia Tijerino | Niú.

Preocupada por los demás

Desde pequeña se ha preocupado por apoyar a los demás. Cada salida con su familia, significa escuchar a Nelly decir “yo quiero apadrinar a ese niño que está pidiendo en las calles”.

También se ha involucrado en proyectos que rescatan perros callejeros de Matagalpa, luego de sus clases en la universidad, ocupaba sus tardes para dar de comer a los perros en las calles.

Desde su adolescencia se declaró feminista y le gustaba luchar por el empoderamiento de las mujeres afirma Lucía, amiga de Nelly.

A los 23 años dio a luz a “Amelie”, su niña de cuatro años y que desde que cumplió un año ha sido su responsabilidad total, porque se separó de su pareja.  

Nelly Roque, junto a su hija «Amelie». Cortesía | Niú.

“Nelly es muy dedicada, come, respira y vive por Amelie, ella es su luz y su motor”, afirma su tía.

A finales del 2016, junto a su hija, decidió viajar a España para poder reunirse con su madre. Pero un año y medio después estaba de vuelta porque “no le gustó” estar allá. Su tía recuerda que la llamó y le dijo: “Yo no puedo vivir en un país que no sea Nicaragua, yo me quiero regresar a mi país. Es donde voy a vivir”.

En febrero del año pasado, Nelly estaba de regreso en Nicaragua. Cuatro meses después fue encarcelada por la dictadura de Daniel Ortega. Su pecado: apoyar las protestas.  

Fotografiando las protestas

A Nelly siempre le han interesado los temas ambientales, tanto que decidió ser ingeniera agrónoma. Un mes después de su regreso de España se integró a tiempo completo a las protestas por la quema de la Reserva Indio Maíz y la falta de respuesta del Gobierno.

“Desde que regresó de España, no ha dejado de proteger sus ideales, siempre estuvo al frente en las marchas por Indio Maíz, y luego con las reformas al Seguro Social”, afirmó un amigo, que por motivos de seguridad decidió omitir su nombre.

Nelly, junto a otros jóvenes, decidieron formar el “Movimiento 19 de abril de Matagalpa”. Aunque no le gustaban los liderazgos de ningún tipo, ella se convirtió en una de las voces más beligerantes de la ciudad durante las protestas.

“Ella era un pilar fundamental dentro del Movimiento, siempre la hemos visto como una joven fuerte y segura. Siempre nos motivaba y nos subía el ánimo”, confesó un estudiante universitario.

Nelly es apasionada por la fotografía, antes de ser capturada trabajaba como fotógrafa profesional. Cortesía | Niú.

Antes de las protestas, Nelly trabajaba como fotógrafa profesional, según su tía y madre de crianza. También asistía a clases de pintura. “Le encanta tomarle fotos a los niños, a la naturaleza y después fue a las protestas”, comenta su tía.

Según Gloria siempre la apoyaron a pesar de que exponía su vida. “Le dije que todos estábamos en esta lucha y que lo único que no habíamos tenido la valentía de ir a la acción como estos jóvenes”, confesó Ordóñez.

El día de su captura

Nelly fue capturada el 26 de junio junto a otros integrantes del Movimiento 19 de abril de Matagalpa cuando se dirigían a Managua. Los capturaron por la mañana, los retuvieron en el monte sobre la carretera durante horas bajo la lluvia. “Los tuvieron sin zapatos y sentados en la grama  antes de ser trasladados a la cárcel”, explica su tía.

Fue golpeada cuando intentó defender a uno de sus compañeros que era salvajemente golpeado por paramilitares encapuchados.

Nelly junto a sus compañeros del Movimiento 19 de abril de Matagalpa, el 26 de junio. Cortesía | Niú.

El diez de diciembre del año pasado, Nelly fue condenada a 18 años y medio de cárcel por los delitos de crimen organizado, tenencia ilegal de armas y secuestros. “Son los mismos delitos que les aplican a todos, eso es una mentira”, afirma su tía.

Actualmente Nelly se encuentra hacinada en la cárcel, algunas de ellas tienen que dormir en el suelo. Su familia asegura que no se encuentra bien de salud debido a que padece de gastritis y claustrofobia. “Hace unos meses pasó vomitando por dos días y no la atendieron, de no ser por Maria Adilia Peralta y Amaya Coppens que le dieron asistencia, no sé qué habría pasado”, lamentan.

Para su familia, toda esta situación ha sido difícil. Después de la captura de Nelly, tuvieron convertir su casa en una “casa de tránsito”, debido a la persecución de partidarios del régimen. «Ella solamente quiere una patria libre, una patria en democracia, quiere vivir en un país donde se respete la vida de las personas, ella quiere un país libre para su hija, ese ha sido su delito», lamenta su tía. 

Carta escrita por Nelly Marily Roque, mientras se encuentra en la cárcel «La Esperanza». Cortesía | Niú

A pesar del asedio y la persecución, Ordóñez y Amelie, hija de Nelly, la visitan cada 21 días en la Cárcel de Mujeres «La Esperanza». «Yo llevo a su hija a las visitas porque no quiero que la niña, se olvide de su mamá, quiero que ella vea que su mamá está bien», afirma su tía. Para Amelie no ha sido fácil, pero las palabras de aliento de su madre, la han ayudado. «Amelie, sale contenta después de cada visita, siempre que le preguntamos dónde está su mamá dice que ella está luchando», cuenta su tía. 

Después del arresto de Nelly, Amelie, su hija de cuatro años le teme a los policías que ve por la calle, llora y dice «ellos son los que se llevaron a mamá». Amelie a pesar de nunca haberse separado de su madre, después del encarcelamiento de Nelly, tuvo que ir a vivir con su papá. Gloria Ordóñez afirma que al llegar a casa Amelie llora por volver a ver a su madre, pero recuerda las palabras que Nelly le dice durante la visita: «pronto vamos a estar juntas».