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Lo que he visto… en el confinamiento
Vista de la Avenida Diagonal de Barcelona, este lunes, decimosexto día de confinamiento tras el estado de alarma decretado por el gobierno para frenar el avance del coronavirus. EFE/Marta Pérez

Migrante nicaragüense comparte las lecciones que le ha dejado vivir en confinamiento por el coronavirus en España.

     

Han pasado más de 15 días de vivir el confinamiento en casa por el coronavirus que ha golpeado fuertemente España, así que puedo contarles muchas cosas que han pasado en este tiempo que he visto paciente desde casa.

Para iniciar lo primero que he visto es la ciudad de Madrid doblegada ante el virus, aquellas espléndidas y atractivas plazas llenas de gente se han convertido en el testigo más palpable que el coronavirus es una realidad. Hoy Madrid luce apagada, vacía , sin chispa, ha perdido su magia, su encanto y sus variados sitios de referencia como sus museos, teatros, sus emblemáticos monumentos de riqueza arquitectónica, están tristes, solos, desérticos, sin visitantes.

Era impensable un mes atrás ver La Gran Vía sin el típico bullicio y aglomeración de turistas de todas partes del mundo, buscando el mejor ángulo para llevarse la foto junto al Palacio Real, en la Plaza Mayor, en el Parque de El Retiro, en La Puerta de Alcalá, en fin, en tantos lugares que ofrece esta vía y que está silenciosa.

En este confinamiento he visto que los sitios más visitados han sido los supermercados, la gente se ha volcado ahora menos que hace 15 días, a ir de compras de manera impulsiva hasta dejarlos vacíos por momentos, los supermercados se han convertido en una especie de parques para la gente en medio de esta cuarentena.

También he visto que los medios de transporte públicos como el metro, el Renfe, los AVE y los distintos otros, con poco pasajeros sin el holgorio que usualmente hay en las estaciones que son intercambiadores de transporte, que conectan las líneas de autobuses interurbanos que acceden a Madrid, como la de Moncloa, la de Avenida América, Atocha, Mendez Álvaro, entre otras.

De igual forma he visto en este confinamiento la solidaridad de un pueblo español que cada 8 de la noche, sale a sus terrazas a aplaudir el esfuerzo y dedicación que hacen los funcionarios de sanidad por atender a los contagiados del coronavirus y salvar vidas en cada centro hospitalario de este país.

Otra cosa que he visto, que es poco usual en esta sociedad es una especie de camadería entre los vecinos que se saludan amistosamente entre balcón y balcón cuando son las ocho de la noche a la hora de homenajear con los aplausos a los héroes del sistema de salud.

Curiosamente antes no había tenido la oportunidad de ver esas imágenes, de vecinos conversando, así que no todo ha sido negativo en este encierro.

Ahora con el confinamiento he ganado los saludos cariñosos de tres vecinos que viven al frente, dos de ellas señoras que pasan los 60 años y que cariñosamente una de ellas dice, falta él, refiriéndose a su mascota un perrito mediano que siempre lo saca por la ventana para unirse al acto de las ocho de la noche.

“Si se puede” repiten los amigables vecinos junto a mis dos compañeros de piso que diariamente recuerdan los días de la cuarentena con una manta que la muestran y la ondean con el fondo musical de la canción de Diego Torres, Color Esperanza, que se ha convertido en la melodía oficial de todas las noches a las ocho.

Finalmente les digo que con el confinamiento le hemos dado sentido a las cosas que antes pasaban desapercibidas, así que ha tenido sus frutos positivos, como el desempolvar aquel libro que estaba arrinconado y que hoy se convierte en un gran aliado, ya no digamos ver una buena película o una buena serie, por cierto les recomiendo Chernobyl.

“Saber que se puede querer que se pueda, quitarse los miedos sacarlos afuera, pintarse la cara color esperanza …Tentar al futuro con el corazón” , ya se oye la canción de fondo, llegó la hora de salir y aplaudir por los médicos y el personal de sanidad ….Son las ocho de la noche.

CroNicas del coronavirus

*Este texto es parte de la serie CróNicas, publicada en la Revista Niú, a partir de este 16 de marzo, sobre las experiencias y reflexiones de cómo los nicaragüenses en España viven las medidas de confinamiento tomadas por el Gobierno español. Te invitamos leer más testimonios en este enlace.