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Las postulaciones para esta red están abiertas hasta el 15 de diciembre

Así conocí el mundo en un colegio internacional
Sara Sonzini, ex alumna del Colegio Mi Mundo (León), durante su intercambio en Alemania. Foto: Cortesía

Hace dos años me convertí en alumna de Colegios del Mundo Unidos (UWC), una experiencia que cambió mi percepción sobre culturas distintas a la nuestra

     
  • Sara Sonzini
  • 29 de agosto 2016

¿Cómo te fue, Sara? ¿Aprendiste alemán?” Desde que me fui estudiar el Bachillerato Internacional (IB) a la ciudad de Friburgo, me preguntan esto frecuentemente y mi respuesta siempre es un “bien, bien, ¡gracias!” y una sonrisa a medias producida por la pena del “no, no hablo alemán”, que a la fuerza está por venir. A veces me sonrojo y me sudan las manos, pero eso no es tan relevante para la historia que sí importa contar.

No sé hablar alemán, es cierto, pero aprendí mucho más que un idioma. Durante dos años estudié en el Robert Bosch College (2014-2016). Este es un colegio de United World Colleges (UWC), una red de centros educativos fundada en 1962 para que jóvenes de ambientes post-guerra trabajaran en un espacio colaborativo donde pudieran desarrollar las bases para crear una sociedad marcada por el multiculturalismo pacífico.

En esta red de colegios de carácter internacional hay escuelas y universidades de 16 países, entre ellos Costa Rica, Suazilandia, Holanda, India y China, así como comités nacionales y contactos de selección en más de 150 naciones. En total, la comunidad de alumnos asciende a más de 60 mil personas, cuyo punto de contacto principal es la oficina central de UWC, ubicada en Reino Unido.

Gracias a esta experiencia, descubrí que países como Marshall Island y Georgia existían, y muchos otros descubrieron dónde estaba Nicaragua. El slogan de estos colegios asegura que esta unión hace de la educación una fuerza para unir personas, naciones y culturas por la paz, y un futuro sostenible. Hoy les puedo asegurar que esto es verídico.

En dos años, mi conocimiento creció a tal punto que ya no hay vuelta atrás. De la nada hago comentarios sobre otros países y sus culturas. Y es que, de la nada también, el mundo tomó una profundidad que antes desconocía.

Cuando veo a una egipcia jugando vóleibol con un hiyab, ya no pienso: “qué calor”, sino que recuerdo a mis amigas explicándome por qué querían usarlo. Me lleno de amor pensando en los sacrificios que la gente hace para mantener la diversidad en el mundo y me parece “tuani” cuando pueden expresar su religión y/o creencias.

Además de enseñarme sobre Economía e Historia, la red de Colegios del Mundo Unidos me hizo reflexionar sobre el origen de las guerras y el Humanismo que olvidamos nos une. No fueron las clases, fue el vivir en medio de una burbuja global lo que me convirtió en una ciudadana del mundo.

En Alemania hice muchas amistades. Mis mejores amigos son un palestino y una israelí que me invitaron a sus casas, estuvieron para mí en momentos difíciles y les amo como no tienen idea. En ellos encontré una cantidades de similitudes de las que, estoy segura, ellos serán conscientes mucho más adelante.

Todo lo anterior me hizo pensar en que todos los conflictos políticos e ideológicos que nos rodean por alguna razón no sólo nos van formando como personas, sino también separando de quienes consideramos distintos. Olvidamos que la búsqueda de la estabilidad económica, equidad de género, educación más holística, entre otros tópicos, es una realidad global y una búsqueda colectiva.

UWC se trata de eso, de unir personas con orientación sexual, religión y situaciones económicas distintas. Son personas que están dispuestas a recordar que estamos en la misma lucha: la de ser más humanos cada día.

Me gustaría contarles que la convocatoria de postulaciones para la red de Colegios del Mundo Unidos ha vuelto a abrirse en Nicaragua, y siento el compromiso social y la emoción de compartirles mi experiencia. Les aseguro que no se van a arrepentir. ¡Solo aplicar les producirá un efecto increíble!

Entiendo que suena un poco loco irte a los 17 o 18 años a vivir en el extranjero y entrar en contacto con varias culturas a la vez, pero experiencias así son clave para jóvenes dispuestos a madurar en paz y crecer de una manera más integral. Somos jóvenes abiertos a ver una realidad más amigable y un sistema educativo del cual nuestro país necesita aprender mucho.

Así que si están en quinto año de secundaria y quieren probar otro tipo de educación y manera de ver la vida ¡apliquen! Tienen hasta el 15 de diciembre de este año. Por aquí les dejo toda la información que necesitan para aplicar.

Y porque me encanta terminar de escribir algo con una idea que quede flotando y por si siguen no saben con certeza si vale la pena aplicar, les recuerdo una frase de Kurt Hahn (fundador de UWC):

“Hay más en vos de lo que pensás”

Sí, en esa época probablemente no era tan cliché. Pero cliché o no, ahora la repito porque es simplemente cierta (y es genial llenar el mundo de verdad).


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