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Sobre tus pasos

Me tiene sin cuidado si el reloj gana la batalla. Hoy solo quiero caminar a tu lado. Hoy solo quiero escribir sobre tus pasos.

Vivimos en una época en la que debemos hacerlo todo rápido:

  • Pensar
  • Comer
  • Trabajar
  • Crecer
  • Triunfar

El tiempo falta y los quehaceres sobran. Los pendientes laborales no son para hoy, eran para ayer. La ciudad es muy grande, las distancias muy largas, el tráfico muy pesado. Por eso cuando por fin nos sentamos a la mesa, ya tenemos los minutos contados.

En un parpadeo, es el reloj quien termina ganando la batalla. Así lo ha hecho desde el primer día y la primera noche. «Tenemos que irnos, ya es tarde», te digo con el dolor y la resignación de quien acaba de ser derrotada después de haber luchado hasta el último segundo.

«Está bien, pero vamos a caminar un poco», respondés. Sonrío. No hemos perdido la guerra. Nos preparamos para desafiar al tiempo.

«Antes yo caminaba rápido… Pero ya no». Te veo. No existe en vos la prisa. Avanzás lento y hablás bajito. Como un marinero que ha enfrentado tempestades y naufragios en los siete mares. Como un pequeño Atlas cansado de cargar el mundo sobre sus hombros. Como un guerrero con la armadura desgastada, pero el espíritu intacto.

Así continuamos nuestro recorrido. Discutiendo sobre el clima. Conversando sobre árboles y hoteles. Callando a ratos. Vos riéndote de mis bromas. Vos mirándome. Vos poniendo tu mano izquierda sobre mi brazo derecho. Yo olvidándome del tic-tac. Las manecillas siguen moviéndose, pero ya no pueden tocarnos.

Vivimos en una época en la que debemos hacerlo todo rápido:

  • Pensar
  • Comer
  • Trabajar
  • Crecer
  • Triunfar

Pero hoy eso no me importa. Me tiene sin cuidado si el reloj gana la batalla. Hoy solo quiero caminar a tu lado. Hoy solo quiero escribir sobre tus pasos.


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